jueves, 27 de enero de 2011

8ª Carrera Popular de Alovera

El domingo corrimos en Alovera, Guadalajara se trataba de la segunda prueba del Segundo Circuito Diputación de Guadalajara. De la lista que en principio íbamos a correr cayeron mi hermano y el Churrero por motivos bien distintos, laborales y médicos respectivamente. Así las cosas quedo con Jaime para ir juntos. El domingo hacía un frío del copón y ya antes de correr nos daba muy mala espina, al menos a mí. Llegamos a Alovera y aparcamos a espaldas de la piscina municipal, ya había muchos corredores, recogimos los dorsales, la camiseta y una visera. Para templar un poco los cuerpos un café, de vuelta al coche dejé caer la idea de que teniendo ya la camiseta, ¿por qué no nos vamos sin correr? Nada que Jaime es incorruptible y por ahí no pasaba, eso me pasa por juntarme con gente tan legal...
Llamé a Juanele y quedamos en el coche que les hacía las veces de ropero y vestuario, está en plena forma el pájaro, trotamos un poquito y ya nos separamos para colocarnos cada cual en su sitio, quedando para después tomarnos una cerveza y hablar de negocios, básicamente que necesito unas zapatillas y se las he encargado, lo mismo a estas alturas se lo tengo que recordar de nuevo, menuda cabecita tiene...
Antes de la salida me encuentro con José Vicente compañero del antes denominado Grupo F de entrenamiento de Paracuellos ahora renombrado Grupo D, es uno de esos "galgos" que me han colocado a ver si se me pega algo, pero yo me resisto, menudo carácter tengo.

La carrera
La distancia de 10 kilómetros se disputa en tres vueltas, circuito completamente urbano, sin apenas desnivel, con la meta en la puerta del Ayuntamiento en la Plaza Mayor del pueblo. No es un recorrido vistoso para nada, pero es tan favorable que en ningún momento se hace pesado, tienes avituallamiento liquido desde que culminas la primera vuelta, totalmente aconsejable para el que quiera bajar marca en diez mil. Solo se aceptan unos 600 inscritos lo que te asegura bien colocado que no tendrás problemas para correr a tu libre albedrío.

Mi carrera
Para empezar el catálogo de excusas no preparadas, se me olvidaron los guantes, en realidad me llevé dos de la misma mano de distintos pares y como la mayor parte de las veces me empeño en demostrar lo tonto que puedo llegar a ser, no me los puse... Sé que la semana que viene a la vuelta de su tour por la cuna de las Olimpiadas, una persona pensará "normal si no tiene cerebro..." Bueno aceptaré la reprimenda sin oponer resistencia, me la merezco.
Con el frío en el cuerpo y las manos al borde de la congelación me coloqué con Jaime a cola de pelotón, no tenía yo ninguna buena sensación y decidí correr por sensaciones que básicamente es lo mejor que se puede hacer en casi cualquier caso. Los dos primeros kilómetros acompañado por Jaime fue un continuo adelantamiento, el primer kilómetro por esa posición de salida y continuos quiebros para evitar compañeros se nos fue a unos 5'10" pero el segundo ya fuimos por debajo de los 5' de media, ahí le dije a Jaime que se fuera que no me encontraba a gusto, vi pasar a José Vicente por mi izquierda, hasta el kilómetro cinco les mantenía a ambos en mi campo de visión a unos doscientos metros, pasé el cinco en 24'58" y un ritmo de 4'58", los dos siguientes bajé el ritmo y llevé una media de 5'08", ahí dejé de ver a mis dos referencias y llego la pájara...
El kilómetro ocho lo hice a 5'25" y las piernas no me respondían y tenía una sensación muy desagradable, el nueve a 5'33" y pensaba que eso solo podía ir a peor, pero no sé si solo pensar en que me quedaba un kilómetro o que tocaba resucitar en ese preciso instante y volví a bajar de 5', según el juguetito 4'52" exactamente y acabé pensando "lástima aún podría hacer un par de buenos kilómetros", en fin sensaciones en carrera, lo mismo que montar en una Montaña Rusa, arriba, abajo, de lado, patas arriba, arriba, abajo, de lado, patas arriba...
En resumidas cuentas un domingo de frío, para volver a ver a Juanele que le tengo muy abandonado, para seguir confirmándome que no estoy entonado del todo y que aún me falta bastante para coger el ritmo y para recordar revisar que llevo los guantes, uno de cada mano mientras dure el invierno. El próximo fin de semana encuentro con los compañeros de León y el domingo la Media de Getafe, a correr según vayan dictando las sensaciones del cuerpo y con una predicción de un grado bajo cero a la hora de la salida, mucha humedad con algún banco de niebla despistado y "suave" viento del Norte que apreciaremos en su justa medida al girar en la Plaza de Toros... Las buenas noticias, para las tres de la tarde esperamos unos 6º positivos...
¡¡Haayyyy qué dolor más grande!!
Un saludo.

lunes, 24 de enero de 2011

El dolor.

El dolor.

El dolor es, desde luego, uno de los sentimientos más primitivos del ser humano.
Ver el dolor ajeno nos causa impresión, es fácil empatizar con la persona que siente dolor y casi sentirlo nosotros también.
Asimismo, es muy difícil cuantificar el dolor. Es complicado saber si el dolor que alguien siente es mayor o menor que el que nosotros podríamos sentir en esa misma situación. Cuando alguien dice “Este dolor es increíble”, ¿Cómo podremos saber hasta qué punto le duele? ¿Sabe esa persona que nos está hablando, qué es realmente el DOLOR? ¿Acaso ha sufrido tanto en la vida como para suponer que ese dolor de ese momento es el máximo que puede sentir? O, ¿Con qué derecho se esgrime el argumento de “tú no sabes lo que es el dolor”, o “Para dolor, el que yo sentí aquélla vez, cuando…”
Deberíamos de estar en el cuerpo de esa persona para saber realmente qué entiende por dolor, qué es lo que siente en ese momento… pero eso es imposible. Porque además se une al dolor físico el padecimiento psicológico, la preparación que cada uno tiene para aguantar o desesperarse… y eso condiciona la percepción final que el cerebro siente ante ese dolor. Ni la medicina es capaz todavía de cuantificar el dolor. Si alguien va al médico diciendo que “le duele mucho el corazón” por ejemplo, el médico le hará interminables pruebas, pero al final no podrá demostrar si al paciente le duele o no el corazón, ni cuánto es “mucho”.
Y, como el cuerpo humano es en el fondo química, estoy convencido de que la misma glándula que genera el sentimiento de dolor, es la que genera el sentimiento de amor…

Repito el texto desde el principio:

El amor.

El amor es, desde luego, uno de los sentimientos más primitivos del ser humano.
Ver el amor ajeno nos causa impresión, es fácil empatizar con la persona que siente amor y casi sentirlo nosotros también.
Asimismo, es muy difícil cuantificar el amor. Es complicado saber si el amor que alguien siente es mayor o menor que el que nosotros podríamos sentir en esa misma situación. Cuando alguien dice “Este amor es increíble”, ¿Cómo podremos saber hasta qué punto ama? ¿Sabe esa persona que nos está hablando, qué es realmente el AMOR? ¿Acaso ha querido tanto en la vida como para suponer que ese amor de ese momento es el máximo que puede sentir? O, ¿Con qué derecho se esgrime el argumento de “tú no sabes lo que es el amor”, o “Para amor, el que yo sentí aquélla vez, cuando…”
Deberíamos de estar en el cuerpo de esa persona para saber realmente qué entiende por amor, qué es lo que siente en ese momento… pero eso es imposible. Porque además se une al amor físico el padecimiento psicológico, la preparación que cada uno tiene para aguantar o desesperarse… y eso condiciona la percepción final que el cerebro siente ante ese amor. Ni la medicina es capaz todavía de cuantificar el amor. Si alguien va al médico diciendo que “el amor le presiona mucho el corazón” por ejemplo, el médico le hará interminables pruebas, pero al final no podrá demostrar si al paciente el amor le presiona o no el corazón, ni cuánto es “mucho”.

No os fiéis del todo cuando alguien dice que algo le duele mucho.
No os fiéis del todo cuando alguien dice que os quiere.

Porque, en el fondo, estaremos hablando casi seguro de la misma glándula. Y si crees demasiado en que alguien te quiere y luego no es tanto como creías (porque el amor no se puede medir), posiblemente tu glándula del dolor actuará en consecuencia…


…Porque el dolor, recordadlo bien, no se puede medir.

viernes, 21 de enero de 2011

Vuelta al trabajo...

Llevo dos semanas reincorporado al trabajo, tanto al que me permite subsistir como al que me permite sobrevivir dignamente a mi principal ocupación ociosa. Del primero podríamos decir que "la vida sigue igual" pero no sería del todo cierto, la vida evoluciona y él no es menos. Lleva camino de algo y lo único que nos queda por saber es qué es ese algo hacía lo que camina irremediablemente. Mientras tanto intentamos llevarlo lo mejor posible, he decidido que este año voy a intentar arrancar al menos una sonrisa al día a mis compañeros de fatigas, ya decía mi abuela "las penas con pan lo son menos".
El segundo trabajo el de los entrenamientos me ha demostrado una vez más una cosa que no por aprendida tengo interiorizada, los parones son catastróficos y si lo son de golpe y sin transiciones pueden tener consecuencias demoledoras. Así las cosas los cinco entrenamientos de estas dos semanas me han dejado sensaciones agridulces, me quedo con las dulces, sobre todo las que tuve el martes durante un rodaje de apenas cuarenta minutos pero manteniendo una intensidad mayor de la que esperaba para este momento y con asalto a la cuesta de los Hoyos, esa que se me atraganta una y otra vez en la carrera de Paracuellos, el martes pude con ella... bueno a ratos.
El domingo estaremos corriendo en Alovera en Guadalajara, allí coincidiré con Juanele que hará las veces de anfitrión y me acompañaran Jaime y el Churrero. También estarán allí un par de compañeros de entrenamientos de Paracuellos. Seguro que lo pasaremos bien a pesar del frío que parece nos va a acompañar.
En la sección de "vamos a correr en" ya tenemos pergeñada casi toda la temporada, al menos las citas más importantes con la estrella de la temporada que será si nada lo impide el Maratón de Berlín, falta el Maratón de Madrid pero aún no me he apuntado, cuando lo haga lo pondré con el resto.
Abajo del blog justo encima de la cita de Plutarco, puerta de mis amigos, he colocado un enlace para firmar una propuesta bastante lógica a la vista de los acontecimientos de las últimas fechas en forma de contratos millonarios para ex-presidentes en consejos de administración de empresas públicas privatizadas, véase Gas Natural y Endesa. Haced lo que vuestras sensatas entendederas os indiquen.
Un saludo.