lunes, 9 de febrero de 2009

Resumen entrenamientos enero.

Este año pienso resumiros mis entrenamientos de cada mes. Es un ejercicio con el que pretendo tener una motivación más. No es lo mismo contaros unos entrenamientos patéticos que unos entrenamientos decentes.
El otro día en la nueva casa de Ana, tuve una visión gracias a un avatar que me tocó en suerte al realizar un comentario. Siempre me ha dado vergüenza decir de mí que soy un corredor paquete, mayormente porque con ese mismo termino se definen corredores que se encuentran en un universo distinto del mío.
Me tocó "una patata", eso es lo que soy una patata de corredor, desde hoy soy el corredor patata.
Antes de venir a vivir a mi nuevo barrio, hará ya unos tres años creo, me gustaban las cuestas, cada uno tiene sus gustos que os voy a contar. Hortaleza en general no tiene cincuenta metros sin pendiente. Así al cabo del tiempo las cuestas me gustan casi tanto como que me saquen los ojos con una cucharilla de café.
Tengo cuatro recorridos tipo, hay tres que comienzan en mi casa, uno de unos 11 kilómetros por el anillo ciclista hasta la Avenida de Logroño y vuelta a casa.
El segundo de unos 14 kilómetros, subiendo a Sanchinarro hasta una gasolinera, vuelta a mi casa, llegar a la Avenida de Logroño y volver al hogar.
El tercero tuve el placer de disfrutarlo ayer (solo lo he disfrutado en dos ocasiones), son unos 22 kilómetros empiezan en mi casa por el anillo ciclista, hasta la Altura de la calle Silvano, ahí cruzo por encima de la M-40 y me dirijo al Juan Carlos I, en el Parque hago mi circuito tipo de 8,5 kilómetros más los añadidos hasta llegar a algo más de 12 kilómetros y vuelta a casa.
Hay algo común a los tres, la vuelta a casa es ahí donde se encuentra la mayor diferencia positiva del recorrido. Hay en concreto una cuesta de poco más de un kilómetro, me tiene comida la moral... pero tengo un truco para superarla.
Busco mi faro y guía, aprieto los dientes, algo que le va fatal a mis brackets. También aprieto el culo, echo el cuerpo hacia adelante y busco el faro con la mirada. No se ve nada pronto, la verdad se empieza a atisbar ya al final de la cuesta, entreno de noche la mayoría de las ocasiones.
Su luz roja es lo primero que veo entre ramas de arboles, según va creciendo la imagen empiezan a vislumbrarse las letras blancas.
El corazón aquí va a tope, queda poco y el faro indica el premio que me espera en casa, y con esa ilusión me meriendo la cuesta final... bueno a veces no está nada claro quien merienda a quien...


Los madrileños os habréis dado cuenta que la foto del cartel y el edificio, corresponde al santuario donde se elaboraban esas "cinco estrellas", que tanto han animado mi vida, además al lado del estadio de mis amores.
El cartel y el edificio que me "anima" en ese último kilómetro, os los presentaré en algo que tengo en mente, pero ya después del Maratón de Sevilla.
Los números fríos dicen que en mi plani
ficación de enero tenía 22 días de entrenamiento, solo he completado 15, con un total de 198 kmts 297 mts, en estos kilómetros están incluidos los 10 del trofeo Paris y los 21 de la media de Getafe.
No, no estoy feliz, siete faltas me parecen excesivas hablamos casi de un 30% de absentismo y eso no es digno de una patata de corredor como el menda.
La verdad Febrero no ha empezado mejor, la climatología de este invierno madrileño se ha convertido en mi excusa, soy un flojo, prometo ser más "adulto" a partir de ahora.
Un saludo.

martes, 3 de febrero de 2009

Mi enriquecedora experiencia en un prostíbulo.

Hola, el Super pasaba por aquí y deseaba contaros un recuerdo...

Corría el año 2000. Yo estaba a puntito de casarme con ella. Por aquel entonces, trabajaba en una empresa con un trabajo exigente pero bonito, lleno de viajes en un Patrol por el monte, revisando instalaciones de telefonía móvil.

En aquella ocasión, el azar me pilló en un pueblecito de Córdoba, junto a una cuadrilla que pertenecía a una contrata reclutada para la ocasión. Eran cuatro y yo.
Habíamos estado trabajando hasta bastante tarde, y yo ese día les había contado que "pasado mañana me caso"...
-¿No vas a hacer despedida de soltero?
-No.
-¡Eso es lo que tú te crees! No puede ser que te quedes sin fiesta... ¡ESTA NOCHE, AL PUTICLUB DE POZOBLANCO!

Resulta que Pozoblanco es un pueblo de Córdoba que además de ser famoso por las dos trayectorias de la cornada de Paquirri, pues tiene un lupanar nacionalmente conocido, parece ser.

Yo no tenía ninguna gana de ir a aquel lugar, primero porque no son sitios que me guste frecuentar, y luego porque no veía el sentido de celebrar una despedida con desconocidos, máxime cuando yo había decidido que no haría ninguna despedida.

Lo cierto es que todos curraron como leones para poder acabar un par de horas antes y que la noche diera más de sí. El trabajo era muy físico y viendo el esfuerzo, no me pude negar... Eso sí, les dejé muy clarito que yo iba a ir solamente de marcha. Tomarme unos cubatas y en paz. Mi necesidad sexual estaba plenamente cubierta.

Ellos me dijeron que entre todos me pagarían un revolcón con una. ¡Faltaría más!

12 de la noche. Llegamos al sitio. En Patrol, por supuesto.

Gigantesco lugar montado en plan macrodiscoteca, casi. Un gorila en la puerta nos escudriña y nos deja pasar.
Dentro, una barra típica con un camarero despierto y de mirada ladina. Atento a distrubuir copas en cuanto alguna de las del otro lado de la barra se lo insinuaban.

Espectáculo porno en el centro de la sala. En plan sadomaso. Dos buenas hembras y un supermacho castigador.

Por aquellos tiempos, la sangre joven capturada para estos lugares provenía de Sudáfrica, todavía no había entrado la corriente actual de los países de Este.

La mayoría eran negras. Las blancas que quedaban eran españolas que iban entrando ya en años.

Nos dirigimos a la barra y pedimos una primera ronda. Por supuesto, en quince segundos se empezó a arrimar género.
No tardé en percatarme del juego de la mirada en estos lugares. Mirar a una significaba que se acercara. Yo por si acaso, me centré en el espectáculo del centro de la sala.
Con el ascenso de los vapores etílicos, mis compañeros empezaron a presionar.
¡Venga, anímate! ¡Mira esa! ¡Que te invitamos, aprovecha!

Una blanca de las entradas en años, se acercó al grupito. Desde luego, su desparpajo indicaba años de profesión.

Desde los tiempos en que su piel era como el terciopelo.
Desde los tiempos en que sus labios eran virginales pétalos de rosa...

La azuzaron contra mí. "¡¡Que es su despedida de soltero!!" le comentaron.
Vino contoneándose con experiencia. me estuvo hablando de aprovechar el tiempo antes de atarme de por vida, de disfrutar por última vez antes de sacarme del mercado.

Me magreó y me puso una mano en su culo.
Yo, firme a mis convicciones, y fiel ya a mi mujer, no cedía. Incluso la invité a una copa, a sabiendas de que el precio que iba a pagar era más que una copa.

Al rato, y viendo ella la laxitud de mi entrepierna, la soltó de su mano y se fue a buscar mejor cliente.

Mis compañeros no cejaron en su actitud. Yo seguía envenenándoles a copas, porque sé que eso, en los hombres, funciona. Quizá sería mi vía de escape.

Me trajeron a una negra joven, de caderas sensuales, de labios rojos brillantes, de piel tostada y tersa, de ojos profundos que reflejaban una desesperación oculta.

"¡Esa está mejor, ¿eh?!"
Le volvieron a contar mi historia y con un guiño, me la entregaron.

Empezó con su juego, claramente mas inexperto y menos vocacional que la anterior. Olía bien.
Le dije lo mismo que a la anterior. Que la invitaba a lo que quisiera, pero que yo ya tenía lo que quería en cuestión de sexo.
Ella insistió. Me sondeó de varias formas. También me puso una mano en su culo e incluso iniciamos una especie de vals al compás de la música.

Yo seguía igual, con mi convicción de que no iba a hacer nada con ella porque estaba agusto con mi pareja, pero que la invitaba a tomarse algo.

Se pidió una coca cola.

El círculo de mis colegas se iba estrechando alrededor nuestro. La presión aumentaba y yo seguí resistiendo. Ellos no perdían hilo de la conversación.

Entonces ella me hizo una pregunta:

-¿Sabes inglés?

-Sí.

Se acercó a mi oído, y me dijo:

-"I wish you a happy couple life"...

La miré a los ojos. Redondos. Profundos. Restos de África se podían vislumbrar en sus pupilas. Tristezas nunca dichas pero sabidas.
Realmente era joven.

Creo que nunca me han dicho nada tan profundo, tan sincero, tan triste para quien lo dice porque sabe que ella nunca lo tendrá...

Me soltó la cadera, me agarró la mano. Me sacó del grupo de "colegas", que insistentemente me preguntaban "¿Qué te ha dicho, qué te ha dicho?".

Me dijo: "¿Me invitas a una partida a la máquina?"

-Sí.

Nos fuimos a la máquina de videojuegos del local. Jugó un par de partidas con interés. Contemplé a una jovencita sonriendo con cara infantil, disfrutando.

Cuando iba a echar su tercera partida, una de sus compañeras más viejas y blanca, vino a llevársela. Empezaba a quedar patente que no estaba rindiendo.

-Adiós.
-Adiós.

Volví al grupito de colegas. Dos se habían ido a las habitaciones. Los otros estaban ya a duras penas apoyados en la barra, con ojos vidriosos.
Esperamos a que salieran los otros dos y nos fuimos a dormir.

Aprendí mucho esa noche. Sobre los hombres, sobre las mujeres, sobre las putas, sobre la vida.

Sobre todo, aprendí cómo un desesperado puede dar esperanza.

Es una frase que me ha quedado grabada a fuego.


"I WISH YOU A HAPPY COUPLE LIFE"...

lunes, 2 de febrero de 2009

Lucía Caramés.

El viernes empezamos oficialmente el fin de semana asistiendo a un concierto en la Sala Juglar de Madrid, es de destacar que aún existan en Madrid salas en las que los cantantes y autores noveles pueden compartir con el público su música.
Cualquier día vienen los chupasangres y se inventan algún canon contra esas salas, no vaya a ser que alguno de esos cantantes sea el día de mañana un "autor" con suculentos derechos.
Fuimos a ver a Lucía Caramés, yo es la segunda vez que asisto a un concierto suyo. Es una cantautora madrileña, algunos temas suyos han sido cantados por artistas más conocidas por el gran público como Malú, Pasión Vega incluso María Jiménez.
En estos casos la forma de conocer a estos cantantes, es la más antigua del mundo el boca a boca. Marcos un amigo de Beatriz es el "promotor" de Lucía en nuestro círculo al menos. Allí estuvimos Beatriz, Marcos, Isaac, Rosa, Joaquín, Cris y el que suscribe. Hubo algunos más pero mi derretido cerebro no da para acordarme de todos los nombres a pesar de conocerlos de antes.
Vamos a la actuación, Lucía en la anterior actuación en que la vi, hace un par de años al menos, actuó con su voz y su guitarra. Ambos instrumentos reciben muy buen tratamiento por su parte.
El viernes apareció con una banda, según nos había contado Marcos después de la publicación de su disco "La niña de la teta", Lucía había tomado un punto más roquero en su puesta en escena. La niña dulce con su guitarra ha destapado un registro más, y puedo asegurar que ha valido la pena.
Lucia en directo es un espectáculo, lejos quizás de la estética que más pueda buscar un "cazatalentos" su voz no engaña, es rotunda cuando toca y la más dulce cuando se lo propone. El local es reducido, hubo gente que quedo fuera.
Pero a pesar de las dimensiones la voz de Lucia nunca se quedó por debajo de los instrumentos, por cierto buenos músicos los que la acompañaban.
Salí encantado y por supuesto me compré su disco. Disco que ha salido al mercado por empeño de la artista, y cuando digo empeño es en el más amplio sentido de la palabra.
¿Dónde están esas sociedades de autores para ayudar a los que se abren camino? Ya lo sabéis ayudando al "pobre" de Alejandro...
Os dejo una canción que me tiene enamorado, ya sabéis soy un tío fácil.
Un saludo.

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