lunes, 19 de febrero de 2018




Libros sobre educación que me han gustado.


Según avanzan en edad mis hij@s mi autoconcepto de madre ha ido cambiando, y con él ha cambiado mi forma de educarl@s.  

Recuerdo que cuando decidí ser madre lo que más me asustaba no era la dificultad en enfrentarme a un bebé, a sus horarios, a sus necesidades, ni al cambio que iba a suponer en mi vida, sino si sería capaz de criarl@ con "valores"; sí, valores: el respeto, la tolerancia, el agradecimiento, etc...  los valores con los que yo crecí.
Durante los primeros años en la vida de un/a niño/a nuestra función como padres se basa en cuidar, alimentar, demostrar amor, procurar descanso, salir a jugar, a pasear, ayudarle a dar sus primeros pasos, vitorear sus logros, ... pero después, pasados los tres años y con la entrada al colegio, algunos progenitores empezamos a preguntarnos si la forma en que estamos educando se adecua a nuestra personalidad, si enseñamos a nuestros hijos como nos gustaría hacerlo o como nos han enseñado a hacerlo, si repetimos la forma en que nuestros padres nos educaron o no, y, si esta forma de educación es válida para nosotros, para nuestra familia, para las personas que estamos formando. 

Este debate interior me ha llevado en los últimos años a leer libros de educación, en algunos casos son auténticos manuales, si el niñ@ hace tal, pues tú pascual, si él no acepta tu pascual, pasamos a plan B, C, D, ... como si nuestros hijos se pudieran programar, como si por el simple hecho de ser niños fueran a actuar de manera idéntica. En este periplo de búsqueda de lecturas, me quedo con tres que, sinceramente, me han gustado, y me han ayudado, sobretodo, a ver a mis hijos "como personas independientes y autónomas" y a sentir más respeto por sus opiniones y su visión de las cosas. Ninguno de los tres libros tiene una fórmula mágica, ni consejos paternalistas, ni soluciones rápidas,  y si os animáis a leerlos encontraréis muchas frases que no os gustarán y os harán pensar dónde estáis y dónde no queréis estar dentro de unos años, o al contrario os reafirmarán en vuestra postura. 

Ahí va mis listado de libros sobre educación:

- "Como hablar para que los niños escuchen y como escuchar para que los niños hablen" de Adele Faber y Elaine Mazlish, un libro de apenas 10€, que con unas viñetas muy sencillas nos muestra nuestras conversaciones con nuestros hijos y varias posibles resoluciones de las mismas, es delicioso vernos reflejados así, está escrito con mucho cariño hacia los padres, hacia nuestra capacidad de adaptación, a nuestro cariño incondicional y hacia nuestras preocupaciones. Es un libro recomendado incluso a docentes; fue el primer libro con el que identifiqué que yo repetía con mis hijos las formas educativas de mis padres y que éstas no se adaptaban a mi personalidad y a nuestras necesidades familiares. 

- " La buena adolescencia" de Begoña del Pueyo y Rosa Suárez, como el propio título indica habla de esta etapa "tan difícil" en la que muchos nos vemos arrollados por nuestros hijos, en la que ambos padres/madres e hij@s nos sentimos distantes e incomprendidos los unos por los otros. Es un libro que me ha llegado al corazón; tampoco da moralinas ni consejos, es un libro reconfortante, con una visión nueva de autoridad y disciplina, que en la sociedad actual tienen otro significado diferente al que yo conocía desde niña. Respeto y diálogo son los pilares para la relación con nuestros hijos que condicionan su seguridad, su autoestima, su crecimiento personal y su forma de actúar en el mundo.

- "Líderes de la manada" de Jesper Juul. Es por el momento el único libro escrito por un hombre que me ha gustado hablando sobre educación. Me ha gustado saber que soy "la lideresa" de mi manada junto "el líder", madre y padre son un pack. Me gusta como madre que alguien reconozca que tengo el mando, que comando la vida futura de mis hijos y la presente, pero que hay muchas maneras de ejercer liderazgo y no siempre elegimos la correcta. Debemos ejercer nuestra posición con ternura, con normas, con límites, escucha activa, paciencia y respeto, porrque nuestros hijos son personas competentes y merecen ser tratados como personas. Y lo mejor de todo, es que aunque lo hagamos mal siempre tenemos la oportunidad de intentar hacerlo mejor, es un libro que te llena de esperanza y deja a un lado los sentimientos de culpabilidad. 

Todos los libros, tienen la misma raíz: el respeto hacia nuestros hijos, hacia sus opiniones, hacia sus gustos, sus apetencias, sus hobbies, sus amigos, sus decisiones, su criterio, sus frustraciones, su dolor, su tristeza, todos nos intentan transmitir el valor que supone para nuestros hijos "su familia" y el gran papel que hemos asumido al hacernos padres y cómo debemos gestionarlo de tal manera que eduquemos con responsabilidad y amor. 

Este es enlace una entrevista a Begoña y Rosa, las escritoras de "La Buena Adolescencia" que resume en apenas diez minutos su libro:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevista-begona-del-pueyo-adolescencia/1852512/


martes, 13 de febrero de 2018

Hagamos un "Haiku"



Hoy vamos a crear una nueva sección en el blog:
"Hablemos de libros y literatura".

Ayer Noira, que estudia 1º de la ESO me vino contando sobre los poemas"haikus", sí, yo también quedé boquiabierta, había oído hablar de sonetos, romances, tercetos, cuartetos,etc... y me llamó tanto la atención este tipo de poemas que hemos decidido (Noira y yo) compartirlo con vosotros.

El Haiku es un poema breve de origen japonés, compuesto tan solo por tres versos y con una métrica muy concreta:
- 1er verso 5 sílabas
- 2º verso 7 sílabas
- 3er (y último verso) 5 sílabas.

La explicaron, también, que los haikus tradicionales hablan de paisajes de la naturaleza, de lugares y que los samurais los usaban como método de relajación antes de un batalla. Deben ser leídos despacio, verso por verso, para conseguir el efecto de su contenido.

A las dos ha gustado tanto este tipo de poemas, que hemos compuesto un par de ellos:

                               
 El geranio
 observa desolado
 sus hojas caer.  (Noira 2018)

  




                                                          El sol deslumbrante
                                                          arrasa con la tarde
                                                          el invierno. (Noira 2018)






          Cubo de hielo
          va derritiéndose, 
          sacia mi sed. (Noira 2018)






       
                                                             Perro sentado
                                                             al lado de un árbol
                                                             atardecer. (Noira 2018)



                                                     
Un árbol verde
este frío invierno
mécese lento. (Tábita 2018)





Esperamos que os gusten y queráis poner a funcionar vuestra imaginación para crear más. Os dejamos como remate, uno de Octavio Paz:
                                                  

                                             Hecho de aire
                                             entre pinos y rocas
                                             brota el poema.

Firmado: Tábita Casas y Noira Gaitero.




            
      






domingo, 20 de marzo de 2016

Hablemos de "libertad"




Hace apenas unos días que ha sido el "día de la mujer", lo primero aclarar que a mi parecer cuando aún se celebra este día a nivel mundial es porque las mujeres aún tenemos mucho, pero que mucho que decir, y mucho, mucho por lo que luchar, porque en lo que igualdad se refiere... estamos a años luz de lo que se llama "igualdad de género".

El caso es que tomando este eje, me gustaría hablar de una conversación (por llamarlo algo) en un muro de feisbuk de otra persona, desde aquí reitero mis disculpas si la molesté, por la cosa de que era su muro y no el mío... y por eso he agradecido tanto que se hayan borrado los numerosos comentarios de se produjeron después del mío. 

La cosa empezó de forma muy sencilla, el perfil en cuestión publicó un comentario así: 

" Despidiéndome de mis hij@s ya que nos los verés en varios días... pero que duro se hace vivir así leches... y en unas horas de viaje" 
y mi comentario fue el siguiente: "Hoy te parece duro, en un año lo verás como una liberación y si encima te vas de viaje... pues ni te vas a enterar"


¿Un comentario así puede generar una discusión? La respuesta es sí, primero un debate, jugoso, por cierto, dónde una mujer se sentía ofendida porque dije la palabra "liberación". Asombro fue lo primero que sentí. Al parecer esa palabra aplicada a los hijos no gusta demasiado; los comentarios fueron de más en más hasta convertirse en un concurso "a ver quien era la mejor madre"...porque el debate  en sí se centró en mi sentimiento de liberación. Intenté explicar que quizás el término no era el más adecuado, que se podría cambiar por repensar, retomar, descansar, tomar fuerzas, ... pero no hubo manera, yo no sólo me había convertido en una mala madre egoísta sino que además había tenido a mis hijos por cumplir el expediente y mi vida no estaba completa por mi forma de pensar y actuar, sino que además debían revisar la custodia legal de mis hij@s... y todo eso sin conocerme!!!!

Sencillamente nadie tenía la razón y nadie la tendrá en un futuro, porque ¿es posible amar, cuidar y educar a los hijos con locura y agradecer que se vayan unos días fuera? - Sí ¿Se puede ser una buena madre disfrutando de los momentos que tus hijos no están contigo? - Sí ¿Es mejor madre aquella que sufre pena cuando se separa tan sólo una noche de sus hijos?  -No. No hay un decálogo de la buena madre, tan sencillo como que el contexto de las familias, sus hábitos y los miembros que la configuran determinan muchos de los sentimientos que generan la separación temporal de los padres y los hijos. Podríamos hacer tres grupos muy básicos de familias, (muchas se quedan fuera, lo sé, es por acortar): 1, los hijos viven con su padre y su madre, 2 los hijos viven con uno de sus progenitores, ó 3 los hijos viven con otro familiar, llámese tí@, abuel@, etc.. En esas diferentes familias habrá o no habrá costumbre, necesidad u obligación de separarse temporalmente de los hij@s, por cuestiones de trabajo, de ocio, régimen de visitas en el caso de las separaciones, etc...A estas diferentes familias, podríamos añadir las diferencias económicas o si se trabaja o no fuera de casa, o las horas que se trabajan, o más factores externos. 

Creo que si hacemos uso de una mínima empatía, es decir, ponernos en el lugar de otr@, ya hemos comprendido tod@s, que la separación madre-hijo no es siempre dolorosa, ni penosa, ni traumática , ni para la madre ni para el hij@. En el caso de padres separados, al principio resulta duro, sí, para todos, para los padres y para los pequeños, alguien preguntará si te terminas acostumbrando a los periodos de separación, pues no hay receta mágica, habrá quien sí y hay quien no. Y también hay quien, que sin acostumbrarse busca la oportunidad donde otros ven crisis (ya sé que no pega, pero es un símil entendible, no?)
¿Liberación separarse de los hijos? ¿Liberación para los hijos separarse los padres? Sí y sí, a veces sí. Nací en una época en la que pocas eran las familias en que los padres estaban separados, pero sin embargo, a muchos nos mandaban al pueblo con los abuelos en cuanto nos daban las vacaciones, jamás oí a mi madre hablar de esa separación con pena o dolor, creo que era un alivio no vernos y aguantarnos durante unos días ;) y para nosotros ni que decir tiene que no la echábamos de menos ni un poquito... De esto hace más de treinta años, ... pensemos...

Oh! libertad, libertad!!! Mis hij@s hoy no están y aprovecho para escribir en este blog (hace como un par de años que no lo hacía) dedicaré estos días para mí y para él, mi compañero, que como buena pareja también nos gusta de la soledad de uno al lado del otro, leer tirada en el sofá, y mirar programas de mierda en la tele y comer comida fría para no guisar... mientras "esperamos" con ansia el regreso de mis peques. Y a su vuelta, las abrazo tanto y tan fuerte que sé que una vez más las he echado tanto de menos que he mantenido mi mente ocupada para recordar que aún faltaban días para su vuelta y no ahogarme en su ausencia...