viernes, 30 de diciembre de 2011

Regalo anticipado...

Bueno se nos va el año 2011 de entre las manos y casi sin darnos cuenta estamos en el 2012, yo he empezado a saborear el nuevo año y sus consecuencias. Termino el año con mi segunda sinusitis en cuatro meses, ingesta masiva de antibióticos y jarabes, 2011 en cuanto a la salud se refiere me olvidaré de ti antes de la sexta campanada...
Podría hacer un resumen de lo que ha dado de si este año que termina, pero lo voy a dejar para los primeros días del mes de enero, así con más perspectiva se ven las cosas mejor. Comentaba que ya he empezado a saborear las consecuencias del 2012, una consecuencia lógica de pasar de año es que se acumula uno más a la edad de cada cual, en mi caso en la primera quincena del mes de enero ya habré acumulado el que me toca, una dulce consecuencia de cumplir años son los regalos y yo ya he disfrutado del primero de ellos. Exactamente lo disfrute el martes en el Palacio de los Deportes de Madrid. Una entrada para el "fnac music festival", regalo de Beatriz quien me acompañó en el evento musical, muchas gracias por el regalo, me ha dejado bien claro que si no cumplo los años tengo que devolverle el mismo, así que os confirmo que este año no me lo salto, al que viene lo mismo sí...


He leído algunas criticas, algún resumen, del festival del martes, más o menos con ligeras variantes, se apunta a destacar la actuación de Amaral sobre el resto de participantes, en alguna de ellas se critica la actuación del cantante Santi Balmes de Love of Lesbian, en otras se dicen cosas buenas de las de The Noises y Second, se cuestiona la de Christina Rosenvinge y casi siempre se da por supuesto que la actuación de Iván Ferreiro está dentro de lo esperado... Para gustos los colores como diría mi santa madre, pero de entre todas esas criticas o resúmenes echo en falta algún comentario sobre el número y la diversidad de los participantes en el festival, claro que eso sería meterse con la organización y es alguien muy importante en la "industria" musical española, entiendo que la gente que vive del mundillo vea más fácil criticar el estado de la voz de un cantante que a los organizadores del evento, lógico todos tenemos que comer y morder la mano del que te da de comer no está muy bien visto, yo por suerte no tengo ninguna atadura y puedo despacharme a gusto y sin censuras propias o ajenas.


Seis grupos en un mismo escenario condensados en cinco horas es una barbaridad si no eres capaz de evitar que los tiempos de espera entre cada uno de ellos se eternicen, eso deja frío al público más entregado, si a eso le unes repetir en las pantallas entre actuación y actuación los mismos cinco clips musicales apaga y vámonos. Y luego está lo de mezclar en un mismo día tan distintas "interpretaciones" musicales, pretender que pasar de dos grupos como The Noises  y Second a la actuación de Christina Rosenvinge sea algo no traumático es no tener ni idea de música, por mucho que seas la "fnac" y te dediques a venderla. Pretender que esos tres primeros interpretes tienen algo que ver musicalmente hablando con Iván Ferreiro o Love of Lesbian que venían detrás es de ser muy cretinos a pesar de que te dediques a vender "música". Rematar todo el festival con la presentación del nuevo disco de Amaral y pretender que el público convocado disfrute todas las actuaciones por igual, es no entender que es casi imposible que en una misma persona coincidan tantos gustos como colores tiene el arco iris...
Personalmente creo que un festival de estos en un sitio cerrado y con una limitación horaria del entorno de las cinco horas, con cuatro actuaciones tiene más que de sobra. En el caso que nos ocupa y con mi gusto personal habría eliminado las actuaciones de The Noises y Christina, que sigo sin entender cómo pueden siquiera asimilarse al resto... Con menos tiempos muertos, las energías del público no se habrían ido diluyendo, el global del festival sería más agradable.

¿Cómo llegamos a ir a este festival? Hace ya unos meses coincidiendo con la aparición de "Confesiones de un artista de mierda" salió que el 27 de diciembre actuaba Iván Ferreiro en Madrid, a la mayoría no les tengo que contar que Iván es para mi uno de los mejores cantantes y compositores de España, es una debilidad lo confieso. Así que se lo conté en cuanto puede a Beatriz que es mi "socia" en esto de la música y los conciertos, bueno en más cosas pero en éstas también. Todo quedó en el aire, no sabíamos cómo iban a ser nuestras vacaciones Navideñas y ahí quedo. Beatriz que tiene una memoria portentosa seguía reteniendo en la cabeza la fecha, tuvo la oportunidad de hacerse con las entradas " y zas aparezco a tu lado"... En principio yo quería ir solo por Iván Ferreiro, encima se le sumaba Love of Lesbian, otro de mis "colores" musicales y encima la oportunidad de ver en directo por primera vez a Amaral. Reconozco que al resto nunca iría a verlos y menos pagando la entrada, no se encuentran en mi "arco iris".


Ninguno de los tres me defraudaron, Iván es un monstruo encima del escenario como hay pocos, lo devora, canté todas sus canciones, son parte de la banda sonora de mi vida. Love of Lesbian ganan en directo por encima de los discos y Amaral fueron una grata sorpresa, suenan a rock en el escenario, su último disco es todo un acierto.
En fin para las últimas horas de 2011 os dejo un poco de música, buena música, mañana correremos en Getafe por la mañana, unos cuantos amigos estarán por la tarde en Vallecas, muchos correrán en tierras Leonesas, para todos ellos y para el resto solo desearos que tengáis un feliz paso del 2011 al 2012. Y que en el nuevo año seamos capaces de ser más felices que en éste que termina, el resto de cosas vendrán si tienen que venir, abrazos y besos para todos.


martes, 20 de diciembre de 2011

Para Carlos, Óscar y Conchita


La entrada de hoy debería de tratar en principio de la carrera que corríamos el domingo, en Paracuellos del Jarama, pero no siempre lo que debería ser termina siendo lo que es. He tenido un fin de semana intenso, un buen amigo ha pasado por uno de esos trances de los que Tábita hablaba el otro día, la ausencia de seres queridos no por esperadas son menos dolorosas.

Desde hace algunos años el lema del que ahora es nuestro Club, “nunca correrás solo” se ha convertido en una constante en mi vida, empecé corriendo con Pablo, le siguió el “d3”, el Club de Atletismo de la AVT en el que conocí a grandes amigos que siguen corriendo conmigo, y ahora nuestro Club que sigue creciendo y creciendo. Pero correr hombro con hombro, es una experiencia que solo se puede tener con determinadas personas, es algo muy especial. No es fácil adaptar los ritmos de carrera de dos personas, muchas veces se está descompasado, hay muchas variables que influyen, el estado físico y las capacidades de cada corredor, la estatura, los gustos, los objetivos… Yo tengo un compañero de zancadas que durante los últimos años en las carreras por la Comunidad de Madrid ha acompasado su ritmo a mis posibilidades y necesidades, “yo corro contigo, eh” ha sido la frase reiterada hasta la extenuación antes de la mayoría de las carreras que hemos disfrutado juntos y por supuesto nunca ha faltado a la cita posterior con la “re-hidratación”, cita sin la que no entendería yo muy bien esto de ir a correr carreras.

La mayor parte de las veces las empezamos y terminamos juntos, a lo sumo al final nos distanciamos un poco, dependiendo de quién vaya más fresco, pero cuando estoy muy mal me aparto a un lado abandonándole y él, que sabe que no puedo, me deja quedarme atrás, sin presiones. Ya hemos llegado a ese punto de sintonía que no hace falta dar explicaciones se ve hasta dónde llegaremos solo con cruzar una mirada sin palabras. Para mí es muy importante esa sintonía que tenemos en las carreras, pero es mucho más importante la amistad que me brinda fuera de las carreras. Los que me conocéis de toda la vida (qué viejos sois) sabéis lo alto que el concepto “amistad” se encuentra en mi escala de valores. Es de esas personas que por extraño que me siga pareciendo me ha abierto las puertas de su casa, me ha dejado compartir su familia y amigos, sigo sin entender a estas alturas de mi vida por qué hay gente que me da tanto.

Carlos, mi amigo, “el Churri”, ha tenido una semana y un final de la misma intenso, desde el domingo tendrá una ausencia presente, el domingo por la noche comprobé que no va a estar solo con esa ausencia, tiene muchos amigos alrededor y le acompañarán siempre, porque nunca correrá solo sin ninguna duda, yo seguiré corriendo a tu lado. 

Para Carlos y su hermano Óscar, para vuestra madre Conchita y el resto de vuestra gran familia mi cariño más sincero, sé que también tenéis el del resto de personillas que hacemos posible este blog y por supuesto de la gente, buena gente de nuestro Club, y para Carlos padre este nuestro homenaje.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Una tarde de billar da para mucho

Aquellas manos morenas de dedos largos y uñas blancas sujetaban el taco, en tensión continua para dar a la bola blanca con el efecto y la velocidad que había calculado. No erraba tiro. Y volvía, con su porte altivo y serio a rodear la mesa de billar, pausadamente, fijando la vista en todo y en nada. Sabía perfectamente cuál era la siguiente jugada, yo también. Ni una mueca de aprobación o desprecio asomaba a su gesto, nadie sabía si la disposición de las bolas le gustaba o no, si veía una jugada clara o solo intuía la oportunidad de intentarlo para ver que salía. Disfrutaba con su juego. Aquella actitud infundía respeto al contrario. Cuando era joven le pasaban desapercibidos los comentarios en voz baja de sus contrincantes, ahora lo sabía, y paladeaba esos momentos de gloria astuta, de viejo zorro perseguido por galgos jóvenes. Sus ojos miraban las bolas, luego las bandas. No movía la cabeza y su mirada tampoco seguía el curso de la jugada que iba a hacer sino el recorrido inverso. Y confundía, vaya si confundía. Nunca su taco rozó el tapete, ni una bola salió volando, cuando ganaba (que era "casi siempre") tomaba un sorbo de su DYC con hielo y estrechaba la mano de su adversario, palmoteaba su espalda y se reía a carcajadas, que en general era la misma reacción que cuando perdía. Cuando yo le vi por primera vez jugar a billar no tenía edad suficiente para entender los recodos de ese juego, ni ese, ni el mus. Cálculos matemáticos, precisión aritmética, dosis de paciencia, temple y armonía. Ahora soy yo la que juego. Veo la jugada correcta para que la bola entre pero no calculo ni la velocidad ni el efecto, ni sé manejar las bandas. Clemente no está en esta partida. No puedo por menos que sonreír y comentar que soy capaz de ver las manos de mi padre jugando al billar. Y para mí queda ese recuerdo, que debía andar vagando en mi cabeza desde hace años y que el sábado, para mi sorpresa tomó cuerpo. Y se esfumó a la misma velocidad que llegó, y entonces reí muy adentro, cómo sólo se ríe con el corazón en silencio. Suena extraño, lo sé, y aunque sólo los que tenemos, añoramos y queremos a nuestros muertos lo entendemos, él estaba allí, compartiendo y disfrutando ese momento y mi felicidad. Gracias papá y gracias a los que estaban conmigo.