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lunes, 20 de mayo de 2013

Desmontando a Abelardo Cuerda


El pasado 28 de Abril "corrí" el Maratón de Madrid, no es ningún secreto, pero hasta este momento no había tenido ocasión de hablaros de lo que fue y pudo ser mi carrera, esa que cada uno corre consigo mismo o en ocasiones contra uno mismo. Lo primero de todo recordaros que con éste ya llevo finalizados doce maratones, es una cifra más que aceptable, lejos de las proezas realizadas por alguno de mis amigos, pero que hoy por hoy me colma y satisface por completo.
Escribí una entrada sobre las cosas mal hechas por la organización del Mapoma, para ser justos es cierto que ese día alguien más hizo muy mal las cosas...



No se puede correr un Maratón sin entrenar...

Bien quizás debería matizar el verbo "poder" pero no quiero, es cierto que se hace, se corren maratones sin entrenar, yo soy un mal ejemplo de ello. De los doce maratones finalizados solo el 50% había entrenado cerca del umbral necesario. Y a pesar de haber entrenado algunos de ellos me salieron fatal, porque no todo es meter kilómetros a las piernas, no todos los días la cabeza funciona igual y qué decir de otros órganos vitales...
No se puede correr un maratón sin entrenar por dos motivos, el primero y más importante por la gente que está esperándote y viéndote en el recorrido, un maratón tiene de por si un nivel de exigencia y sufrimiento que asusta al espectador que no ha corrido uno; si además esos espectadores tienen el handicap de quererte les estás amargando una mañana porque sí, no es justo.
El segundo motivo es físico, los que ya hemos corrido maratones sabemos cómo se nos queda el cuerpo al acabar, y cómo va poniéndose según van cayendo los kilómetros, si al esfuerzo que suponen los 42 kilómetros le sumas el ir sin entrenar, estás añadiendo un sufrimiento gratuito a tu cuerpo, solo tenemos un cuerpo y nos debe funcionar mejor o peor hasta el último día, hay que cuidarlo.

La carrera, cómo fue...

Yo pensaba "correr" desde el principio solo, porque sabía que era difícil encontrar entre mis compañeros de viaje alguien con mi ritmo, los más cercanos eran Jaime y Juan, pero sinceramente las piernas largas estando fatal de forma se me suelen atragantar. Pero Juan se empeñó en ir conmigo y he de reconocer que no se nos dio mal, hasta que aguantamos juntos.
La idea era marcar ritmos entre 6' y 6'30", y hasta el kilómetro 27 lo cumplimos a la perfección. En ese kilómetro yo tuve que parar a hacer aguas menores, en plena Casa de Campo. Y cometimos un error, yo no soy rápido en esos trances, perdí algo más de cuatro minutos, y le dije a Juan que siguiera que le cogería en Lago. Fue una mala decisión como después se demostró, lo primero porque salvo que yo iba congelado, por algo que luego os comentaré, todo iba más o menos controlado. Así las cosas, me costó recuperar ritmo yo solo, en realidad no lo volví a coger, creo que con Juan lo habríamos conseguido gradualmente, y los que lo conocéis sabéis lo "mágico" que tienen esos kilómetros dentro de la CdC, en Lago Juan llegó con una pájara monumental que le obligó a dejar la carrera, yo llegué y ese era en principio el objetivo, pero sinceramente no contaba llegar ya tan fastidiado. Sabía que tenía gasolina para 30 ó 32 kilómetros de Madrid, me quedé sin ella antes y pienso que es por haber roto el dúo que tan bien estaba funcionando, me equivoqué y esa equivocación creo que fastidió a Juan, otro gallo hubiera cantado si seguimos con nuestra sociedad, hoy con perspectiva debo disculparme con Juan, perdona.
Pasado Lago y ya sabiendo que Juan había abandonado, empezaba lo que yo sabía iba a ser un calvario, lo fue, pero sabía que iba al matadero desde hacía semanas. Así que andando deprisa, corriendo despacio, bufando y arrastrándome llegué a meta en 4h 59' 44".

Errores de primerizo...

Bien, hay cosas que con la experiencia no deberían ocurrir, vamos que no deberías hacer que ya eres mayorcito y sabes lo que hay... Pues no amigos, el tito Abe es un pequeño gran desastre, en la foto que acompaña esta entrada se me ve con una camiseta de manga larga roja, bien es de la carrera de Alovera de este año, la camiseta no-transpirable más buena que nunca me hayan dado... Con el frío de ese 28 de abril, al tito Abe no se le ocurrió otra cosa que correr hasta el kilómetro 33 ó 34, no recuerdo, con ella. Así las cosas, una sensación de congelación me acompañó hasta ese momento, todo el sudor se quedó ahí reconcentrado...
En fin, como bien sé, es preferible una sensación de frío al principio hasta que la maquinaría funciona y equilibra la temperatura corporal con la exterior, con una buena camiseta, como la del NCS éso es una misión más fácil.
Otro error, pero achacable a no tener un test anterior, es llevar las medias de compresión en el maratón, pero ya está comprobado, al menos a mi cuerpo no le vienen bien. Hasta media maratón sí, más allá me producen efectos desagradables a modo de pinchazos y calambres en los gemelos, no debo usarlas.

Lo mejor de mi carrera...

Hubo cosas muy buenas en mi carrera, pero ninguna achacable a mí, por desgracia, la animación a lo largo de la carrera de la gente que me quiere, de nuevo tengo que dar las gracias a Beatriz que esperó en meta con la que caía, muchas gracias. A Marisol que siguió su primer Mapoma y creo que disfrutó como una enana, muchas gracias. A Yoli, la mujer de Juan que también fue de la partida, muchas gracias. Y a Tábita que volvió a sufrir esperando a que llegase, muchas gracias y perdona cariño.
En el primer avituallamiento de la carrera teníamos a muestra compañera del NCS Jenni de voluntaria, muchas gracias Jenni y las hacemos extensivas al resto de voluntarios, muchas gracias.
En la animación del equipo avanzado estaba como siempre Ángeles y nuestra compi Sonia, muchas gracias compañeras y amigas.
En fin lo mejor de la soledad del corredor de fondo, sigue siendo la inmensa compañía que se tiene.

Resumiendo...

Es cierto que no tenía argumentos para terminar este maratón, no tenía ese tipo de argumentos que se deben tener, los que te dan la preparación y mentalización para afrontar una carrera de este tipo, no los tenía, pero tenía otro incontestable. Un buen amigo quería y no podía correr este Mapoma, y a mí me parecía casi un insulto que pudiendo al menos no lo intentara, y me puse pies a la obra. Lo corrí por mi amigo y por todos aquellos que queriendo este año no podían, quizás habrá gente que no lo entienda, no me importa mucho.
Ya sé que en más de una ocasión he comentado algo parecido a "no vuelvo a correr un maratón sin entrenarlo". sé que lo he comentado en alguna ocasión, pero esta vez es distinto, esta vez lo voy a hacer, ni uno más sin entrenarlo. Exijo a los que organizan maratones que tengan respeto al maratón y creo que en buena lógica debo aplicarme esa máxima. Eso no significa que no me vuelva a apuntar con mis amigos a los maratones que se nos crucen, lo que significa es que no correré ni un kilómetro más de los que físicamente este preparado para correr, si puedo acompañaré a mis amigos unos kilómetros para saborear con ellos el maratón, pero no más.
Así que tras doce maratones, ¿llegaré a trece? solo depende de mí, y vosotros lo sabréis de primera mano, de momento éstos son los fríos (y miseros) datos de los que tengo en mi haber:

Mapoma 2003:     5h 01' 53"
Amsterdam 2005: 5h 04' 06" 
Mapoma 2006:     4h 48' 27"
Mapoma 2008:     4h 47' 04"
Sevilla 2009:       4h 44' 40"
Bilbao 2009:        4h 59' 44"
                Castellón 2010:   4h 17' 52"    M.M.P.
Mapoma 2011:     4h 18' 49"
Berlín 2011:         4h 44' 38"
Zaragoza 2012:    4h 37' 16"
Lisboa 2012:        4h 41' 56"
Mapoma 2013:      4h 59' 21"

sábado, 29 de diciembre de 2012

Lisboa. Un puente de carrera. (2 de 2)


Se acaba el año y yo para no "estropear" mi media de este año en lo que a entradas se refiere, he ido dejando el final de la crónica de Lisboa, tanto que casi se me han olvidado ya los acontecimiento allí vividos... Algo podré recordar...

Lo que debía haber sido...

El maratón de Lisboa era el señalado para completar mis once primeros maratones, entramos ya en números más que contundentes, por eso y por amistad estaba señalado para ser el primero en que bajase de cuatro horas quince minutos o al menos acercarme lo máximo posible a esos números. No, no iba solo, era imposible tener mejor sombra que mi amigo Saturnino, él, que cree más en mi que lo que yo llegare a creer nunca. Lo tenía todo previsto el ritmo que debíamos llevar, lo que teníamos que ir ganando, pensando como era cada tramo de este maratón, todo previsto excepto yo y mis contingencias... Para empezar la mínima auto-critica necesaria en estos resúmenes, llegaba a Lisboa con al menos veinte sesiones de entrenamiento menos de las precisas, aún siendo muy consciente de ese problema las expectativas no eran negativas. La motivación era grande y los entrenamientos habían sido placenteros, sin problemas añadidos.



Lo que terminó siendo...


La noche previa a la carrera mis intestinos no se comportaron como a cualquier corredor le gustaría, es uno de esos temas no resueltos por mi en estos años como corredor. Así que ya me levante con medio cuerpo bien, medio cuerpo mal, pero al ir pasando los minutos y estar más cerca de la hora de salida me hizo olvidarme de ello. Hasta el kilómetro veinte, con la compañía de Saturnino y su amena charla, yo participaba menos, todo fue rodado y mejorando en lo posible los planes, pero llegó la isotónica y su caída en mi interior no trajo consigo nada medio bueno... Yo que tenía bastante con las piernas, la respiración, tenía ahora que lidiar con los intestinos y eso ya era demasiado para mi cabeza... Cerca del kilómetro veinticuatro Saturnino se adelanta o yo me atraso, o ambas dos cosas, era lo mejor para los dos y un sueño más, un año más se me escapa de los pies...
Avituallamiento del kilómetro 24 y me busco unos árboles para aliviar la vejiga, me alivie bien pero no como pensaba, así que después de vomitar empezó otra carrera. Sinceramente nunca antes lo he pasado tan mal en un maratón. He tenido problemas musculares, la tortura de la rodilla, la agonía del no poder mover ni un musculo, pero lo de Lisboa era otra cosa, más interna y a ella se sumó los catorce kilómetros más aburridos y anodinos de todos los que he corrido. Ni los que corrí en la media de una ciudad de la Mancha son comparables.
Pero ya os lo he dicho muchas veces, soy un tío muy afortunado, tengo mucha suerte, en los últimos kilómetros me pasaron varias "espartanas" dándome ánimos, necesitaba más que éso, pero en estas que una de esas "espartanas" consiguió que la siguiera, Paula me ánimo a coger ritmo y terminar el maratón a su lado. Creo que nos ayudamos ambos, a esas alturas y con la cuesta eterna del final de carrera fue un alivio tener compañía. Espero poder agradecérselo el día de la Media Maratón de León, si ese maratón de Lisboa lo terminé en 04:41':56" fue sencillamente por su compañía, sino me hubiera ido a las cinco horas y...

Foto cortesía de Ángeles.
No fue el maratón soñado, en algún momento fue una pesadilla, ahora solo queda preparar el número doce y empezar a soñar cómo será, para ello nada mejor que empezar a mover los pies, con ritmo...
Un saludo.

domingo, 7 de octubre de 2012

Accidentado maratón de Zaragoza



Más vale tarde que nunca, así que hoy me toca escribir un poco sobre lo que ocurrió el fin de semana pasado, el domingo se corría el maratón de Zaragoza, ese que habíamos elegido mi amigo Saturnino y yo como paso previo a la cita de final de año en Lisboa. Él para intentar acercarse a su mejor marca maratoniana y yo, yo para recordar lo qué es acabar un maratón, en 2012 no me había estrenado todavía.
El viernes ocurrió algo que cambio ligeramente mis expectativas respecto a lo que debería ser ese maratón de Zaragoza, volviendo de clase por la noche tuve un accidente de coche en la M-30, no fue mucho sobre todo para lo que pudo haber sido, físicamente me lleve un fuerte golpe en el costado izquierdo al saltar el airbag lateral. A pesar de dar un trompo, pasarme al carril de al lado y quedarme en dirección contraria, ni uno solo de los demás vehículos que circulaban por allí me rozó siquiera. Luego salir del coche para intentar avisar a los vehículos que circulaban antes de la curva donde quede, llamada al 112, bomberos de la M-30, Policía Municipal, Grúa y Samur, vamos el pack completo. Un viernes muy malo en Madrid, con mucha lluvia esa a la que no estamos acostumbrados, en definitiva mucho trabajo para los cuerpos de emergencias, desde aquí muchas gracias a todos los que me atendieron ese día, vuestro trabajo no tiene precio.
En fin me metía en la cama el viernes más allá de la una y media de la noche, dolorido y con mis dosis de antiinflamatorios y calmantes, esos que el médico del Samur me recomendó entre algo más que sonrisas cuando le comenté que el domingo corría un maratón, terminó diciéndome que el domingo llegara hasta donde llegara y punto, que según pasarán las horas los dolores harían su aparición... Ah por cierto, el coche es el que se ha llevado la peor parte, el martes iré al mecánico a ver que me cuenta. Como dice Tábita que todo sea el coche.
Pero vamos a lo que nos ocupa sobre el maratón, mis deseos y la realidad...

Mis deseos...
Ya tengo una edad, no lo oculto, esa edad me ha enseñado que las más de las veces los deseos y la realidad no son cosas que vayan necesariamente de la mano, es más la realidad nunca se ajusta a los deseos, es como ese traje que cayéndonos bien aún necesita cogerle un poco la sisa o subirle el bajo. Lo tengo asumido más o menos desde que tenía doce años y el deseo (un beso) se quedaba en la maravillosa realidad (tomar de la mano).
No puedo asegurar que mi entrenamiento para Zaragoza haya sido un dechado de todo lo que hay que hacer para afrontar un maratón con garantías, pero siendo realista puedo asegurar que he afrontado más de uno con menos entrenamiento y menos ejemplar. Así las cosas al entrenamiento duro, pero divertido de la Casa de Campo lo rematé en el último mes y medio con otro más amable, pero aburrido en el Pinar de San José. Eso de dar vueltas es un buen entrenamiento para lo primero que falla en carreras de fondo "la cabeza"...
Mis pretensiones eran rondar el tiempo de Castellón 2010, esa MMP de 4h17'52" y del Mapoma 2011 de 4h18'49". Siempre buscando superar mi fase de corredor patata en la que llevo los más o menos diez años de correrías planificadas. Ese corro y no puedo que es mi historia runner... Tenía más o menos silenciados mis deseos para la carrera, eran más un palpito que otra cosa.


La realidad...
El sábado por la mañana llegamos temprano a Zaragoza, al hotel donde ya estaban instalados mis amigos Saturnino y Ángeles. En seguida nos fuimos a por los dorsales, ya les había comunicado mi "accidente" del viernes. Recogida de dorsales sin problemas el 519 y personalizado "ABE", lo de personalizarlos me parece cada vez más una idea colosal de verdad.
Pasamos el sábado de paseo por la ciudad con risas, planeando cosas sobre Lisboa y dejando llevar las cabezas y piernas a próximos retos, como siempre entre amigos las esperas se hacen más amables. No voy a negar que dolerme me dolía, pero aún no eran dolores muy generalizados, hoy sé que más de dos del grupo de cuatro pensaban que el domingo no correría... ¡Qué poca confianza señor!
El domingo en el Parque Grande, o cualquiera de sus otros cientos de nombres, vimos entre otros a Martín Fiz que tiene un "peculiar pique" con Saturnino, esta gente que no puede parar de competir cansan mucho... En esta ocasión Saturnino ha dejado que el "chaval" se quite la espinita de Berlín. 
El recorrido y perfil del maratón de Zaragoza es bastante asequible, como casi todos tiene alguna parte más desabrida en lo que respecta al entorno, la animación del público se concentra en lugares concretos, la zona del Pilar, incluso la de la llegada de la zona de la Expo. Los españoles seguimos teniendo un déficit en cuanto a la cultura de hacer propia una prueba como el maratón de nuestra ciudad, esa cultura que nos embriago en Berlín y que difícilmente volveremos a encontrar, los Berlineses animando y haciendo ruido por todo el recorrido es algo memorable y envidiable...
Mi carrera rozó la perfección y casi los deseos y la realidad se enfundaban cual guante, pero ella la terca realidad apareció del kilómetro 29 al 32, me dolía hasta el alma y las pasé canutas, a eso se unió el viento que me dejó helado. Aunque me recobré ya nada volvió a ser lo mismo y viendo muy posible acercarme a los tiempos deseados, terminé en 4h37'16" que estará seguramente en el top cinco de mis mejores tiempos en maratón, es lo que tiene ser "corredor patata" de buenos tiempos no ando sobrado... Ir a cruzar la meta y ver a la derecha a los míos animando sigue siendo algo que no se puede pagar ni con dinero, ni con buenas obras siquiera.

Era especial este maratón antes de correrlo por muchas cosas, poco antes de correrlo por alguna más y después de correrlo por otras distintas. Es mi décimo maratón finalizado, está lejos de los que Saturnino y mi hermano Alberto han terminado, que decir de los que amigos como Ángel de la Mata han corrido... Mis números son más modestos, pero llegar a las dos cifras en maratones finalizados era ya una cosa de amor popio, ya está conseguido ahora toca ir ampliando el número, diciembre en Lisboa, en Marzo con Alberto sin confirmar lugar, en Abril Madrid no podemos faltar...
Eso ya os lo iré contando, otro día, un saludo...


 Foto cortesía de Ángeles.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Berlín (3)

Prólogo
Ya sé que más de uno y de dos están esperando ávidos el desenlace de lo que realmente me llevó a Berlín, os voy a satisfacer en esta entrega...
Dejar tiempo de por medio para relatar una carrera de las dimensiones del Maratón te da oportunidad de mirar desde muchos ángulos el resultado de la carrera. No os voy a engañar, me gusta correr, pero también me gusta hacer números, el tiempo me permite hacerlos. Con el de Berlín llevo corridos nueve maratones, bastante lejos de los quince que atesora mi buen amigo Saturnino, recalco lo de atesorar, es un tesoro muy preciado terminar un maratón, si ya terminas varios no hay duda, tu tesoro empieza a ser descomunal. 
Haciendo números me he dado cuenta que este noveno es la tercera mejor marca que tengo, si al pasar la línea de meta alguien me hubiera preguntado por mis sensaciones le hubiera contestado algo así: "debe ser el peor maratón que he corrido, pero corriéndolo he sido más feliz que en ningún otro". Es la falta de perspectiva que te da el hablar a bote pronto. Otro dato que saco al hacer los números es que las tres mejores marcas las he conseguido en los últimos nueve meses. Tres maratones en nueve meses, corrí el primero en 2003 el mismo año que empecé a correr, pasaron dos años y dos batacazos antes del segundo en 2005. En 2006 y 2008 los siguientes, en 2009 corrí dos, de diciembre de 2010 hasta Berlín los tres últimos.
Pero si me quedará solo contando números estaría robando el alma al Maratón y eso es una insensatez que no estoy dispuesto a cometer. Así que para terminar de contar números, llegué a meta en:
4 horas 44 minutos y 38 segundos


El Maratón
La noche del sábado dormí como un bendito, si le preguntáis a Gustavo os dirá que "dormía como un perro", que más o menos significa que roncaba a pierna suelta y nada me inmutaba... Tampoco tuve ningún problema a la hora de ir al baño, sí suena a escatológico porque lo es. No hice ningún experimento con el desayuno, Beatriz, esta vez no hubo té... Ya he vivido en otras ocasiones el desayuno previo con los compañeros que vamos a correr, alguno me ha tocado con Pablo, no deja de hablar, incluso con mi hermano Alberto, no deja de bostezar, esta vez estoy con la Compañía de Berlín, hablan y callan a partes iguales. Pero como nota común siempre existen silencios, no son para nada incómodos, más bien son necesarios, inevitables
El sábado pensé en llevar alguna moneda para el metro, por si las moscas, les comenté a mis amigos que no me esperarán, sabía de sobra que mis palabras caían en saco roto. En el desayuno les volví a comentar algo en ese sentido: "si a las dos y media no he aparecido veniros al apartamento...". En los ojos de Saturnino veo un "ya, ya sé de quien hablas pero no ha venido..." en los de Gustavo veo un "tengo que llevar algún detallito más a casa...". Por toda respuesta me llevo un "por nosotros no te agobies", ¡caray! que estoy para los leones y no, no me refiero a los Lannister... Finalmente solo me llevo la dirección del apartamento en un papel, lo del metro está completamente descartado ¡cómo para entenderse con esos planos que tienen!
El camino hasta la línea de salida lo hacemos a paso ligero, ese mismo recorrido el sábado se nos hizo un poco lento y largo, los nervios o la emoción nos están llevando. Vamos viendo gente calentando y dirigiéndose a nuestro mismo destino. Antes de entrar en la zona de los corredores nos despedimos de Ángeles, nos dice por dónde nos intentará ver. Entramos los tres entre la marea de corredores, llegamos a la altura de mi cajón y me despido de mis compañeros, "se avanza más, despacio que parado" me dice Saturnino...
Es en ese momento, cuando me quedo solo, solo rodeado de miles de corredores, cuando se me tensan los músculos de la cara, entro en mi cajón y el ambiente es increíble, desde la megafonía el locutor presenta a los "vips" que corren hoy, la gente aplaude a rabiar sus nombres, nombra a Haile y ya es el delirio, recuerdo en ese momento que "ya corrí con él en Amsterdam" me ganó, nada otra pasadita que me va a dar...
Primera cuenta atrás, la locura, la gente a mi alrededor aplaude, aún nos falta para que nosotros empecemos a correr, quince minutos y una segunda cuenta atrás después pasaremos por la línea de salida, la tensión de la cara ha desaparecido, un hormigueo en el estómago le toma el relevo. Empezamos a correr por Berlín...
Hasta el kilómetro cinco voy mirando el crono, hasta que me digo que no volveré a ir más rápido que en ese tramo, se acabó mirarlo más. Mantengo mi propósito hasta el kilómetro veintiocho, ha sido muy fácil hacerlo. Voy al ritmo que marcan mis piernas no hay más, pero el verdadero motivo es que no ha habido ni un kilómetro en el que no hubiera alguien en la calle animando, bandas de jazz, de rock, vecinos que sacan a sus terrazas equipos de música, gente con matracas, tambores, gente practicando la capoira, cheerleaders, niños, mayores, jóvenes, acompañantes de corredores, todo esto y más hasta el kilómetro cuarenta y dos, los Berlineses nos dan a los corredores su lado ruidoso y festivo, mis piernas están faltas de ritmo pero me lo ponen ellos. Nunca antes en una carrera he visto nada parecido, mucho menos en un maratón...
En ese kilómetro veintiocho miro el crono y hago números, aunque tuviera que andar los catorce restantes llego antes del cierre de control. Parada técnica, hay baños a los lados de la calle para los corredores, estamos en uno de los mejores maratones del mundo, se nota. A partir de ese momento los avituallamientos me sirven para beber, comer y andar un poco así relajo las piernas. Mención aparte las manzanas que nos dan, no me habían sabido tan bien jamás, bueno a Gustavo también le debieron parecer buenas, volvió con dos kilos en la maleta...
Para los diez últimos tomo un gel que nos da la organización, pero sin prisas, a un lado de la acera mis dos vasos de agua, el gel y con tranquilidad, lo tengo en el bote y salvo cansancio no tengo nada más, eso sí, el ritmo es cada vez más lento, ya la cabeza no responde bien y no paro de mirar el crono y hacer números. Los últimos cuatro kilómetros me sobran, alargo los avituallamientos, pero al pasar por el cuarenta y uno, unos gritos de ánimo me arrancan de nuevo. Un giro y se empieza a divisar la Puerta de Brandeburgo, ¡¡ohhhhhhh!! es impresionante, ya tengo un nudo en la garganta, paso por debajo y veo los arcos de llegada al fondo, ahora sí que sí está en el bote. En cuanto me dan la medalla me la cuelgo al cuello, "¡¡uuuffff!! me has costado más de la cuenta preciosa". Con las prisas por ver a mis amigos, me cojo la cerveza y se me olvida quitarme el chip. Llego a la calle de la reunión y allí en la "S" y con sus medallas y Ángeles están los dos, ahora hemos terminado el noveno.


Epílogo
A todos los que corréis no tengo que contaros que hay gente que a veces te suelta eso de "pero diez kilómetros es poco lo puede hacer cualquiera ¿no?", yo al principio me irritaba bastante con esas solemnes tonterías, correr diez kilómetros no está al alcance de cualquiera, es más correr menos tampoco. Los hay más osados que te dicen que ellos en una hora andando se hacen los diez kilómetros, en fin con esos ya no merece la pena ni hablar. Para correr por poca que sea la distancia o el tiempo invertido, es necesario entrenar, que te guste y sacrificio, aunque solo sea un poco. Pero más necesario aún es querer...
Menos, pero alguno te encuentras en este mundo que te dice "yo no corro un Maratón porque no quiero", hoy sé que quien me dijo eso tenía razón no lo corre porque nunca ha querido...
Para correr un Maratón hay que querer y mucho, no basta con quererse a uno mismo, hay que querer a otros y mucho, hay que querer al Maratón y mucho. Querer puede implicar sacrificio, a veces es mínimo, otras es máximo, la mayoría de las veces es decisión propia, cuando es impuesto, el sacrificio ya no es lo mismo. Corriendo por las calles de Berlín iba recordando a todos los que quiero, iba queriendo a todos los que me rodeaban, los que corrían conmigo, los que nos animaban desde la acera, quería en largas distancias y en cortas. Recordaba a los que me quieren, en la distancia y en la cercanía, me sentía inmensamente querido. Puede que penséis que el cuerpo en movimiento en pleno Maratón emana sudor, os equivocaréis si pensáis que es solo eso, sudor... 
Quizás fue la magia que envuelve el Maratón de Berlín en si mismo, puede, quizás sea la magia que envuelve al Maratón allá donde se celebre, puede, quizás sea la magia que envuelve a mi vida últimamente, puede, quizás simplemente esté enamorado y el esfuerzo del Maratón amplifica los sentimientos, puede, pero corriendo el Maratón de Berlín fui más feliz que en ningún otro.


Agradecimientos
Para llegar a esa meta tras pasar la Puerta de Brandeburgo, he precisado la ayuda de muchos y es justo reconocérselo, quizás alguno no sea muy consciente de su labor en este Maratón, da igual yo sí lo soy y os lo agradezco:
A Ángeles, que estaba allí en el kilómetro ocho esperando el paso de los tres, la vi a lo lejos y me dio un subidón tremendo, muchas gracias.
A Gustavo, que tiene una humildad enorme para hacer marcas enormes sus tres horas y poco sin estridencias lo atestiguan, muchas gracias.
A Saturnino, mi amigo me escribió unas semanas antes del Maratón "fuerza de voluntad", lo he tenido muy presente todo el tiempo, muchas gracias.
A los tres, deciros que habéis sido una gran compañía para este viaje y espero que lo volváis a ser para el próximo, quizás en un año..., muchas gracias.
A un corredor anónimo, quizás Italiano, me arriesgo, quizás de Roma, por saludarme en pleno esfuerzo, muchas gracias.
A Paco Fuentes y Rosa, dos corredores gallegos que también me saludaron ya cuando nos quedaba menos para terminar, me dio vida encontraros, muchas gracias.
A una pareja de animadores anónimos, Españoles, que me decían eso de "Vamos Abelardo que ya no te queda nada", que bien suena el Español en esos momentos, muchas gracias.
A los Berlineses y la organización de su Maratón, por llevarnos en volandas, por no tener coches esperando en las calles a que las abrieran al tráfico, muchas gracias.
A Haile Gebrselasssie, su abandono en Berlín me permite decir con orgullo que tenemos el marcador en uno a uno, con el mejor corredor de todos los tiempos ahí es nada, muchas gracias.
A Mónica, los dos últimos entrenamientos de jueves en la CdC me dieron fuerza, tus palabras de ánimo y refuerzo me dieron la moral suficiente, corriste conmigo en Berlín, muchas gracias.
A Beatriz, que en casi todos los Maratones que he corrido fuera de Madrid y he conseguido terminar ha estado presente, el resto de ocasiones no terminé, te tuve presente en Berlín, corriste conmigo, muchas gracias.
A Eduardo, Commedia, que en vísperas de Castellón nos vimos y me diste alas, en vísperas de Berlín lo volviste a hacer, ahora ve y corre con el cuento, corriste Berlín conmigo, muchas gracias. 
A Pablo, el mister, al grupo de entrenamiento del Atletismo Paracuellos, José Ignacio, Laura, Gabi, a todos, por volverme a poner en la senda de los entrenamientos, muchas gracias.
A los chicos y chicas del Nunca, Sonia, Ángel, a todos, por no dejar de ofrecerme retos y nuevas aventuras, así las piernas no descansan y la cabeza tampoco, muchas gracias.
A Tábita, la razón de mi amor, entrando despacio en mi espacio, a Noira y a Elba, sus princesas, por darme tanto cariño y amor en tan poco tiempo, corrí por vosotras en Berlín, muchas gracias.
Muchas gracias, os quiero a todos.

domingo, 2 de octubre de 2011

Berlín (2)



Bien podría hablaros ya mismo del Maratón de Berlín, pero hay cosas que es mejor dejar para el final así que seguiremos divagando en otras direcciones. Lo primero es lo primero, el concurso ha sido ganado por Alfonso y en tiempo récord. El comité de premios y agasajos se pone en marcha para preparar el que te has ganado.
Después de las peripecias de las tarjetas de embarque, de un desayuno caro en la terminal de Frankfurt que incluía unos cafés solos que entrarían en un dedal, afrontábamos el último vuelo camino del Aeropuerto de Tegel. Ya os comenté antes que nos tuvimos que sentar cada uno en un sitio, en el avión venía un equipo de hockey patines de Berlín, en mi fila de asientos tenía a mi derecha un jugador del citado equipo y a mi izquierda sentaron a una mujer mayor. Y digo sentaron porque a la mujer la trajeron entre dos miembros de la tripulación. La buena mujer debía tener alguna enfermedad que hacía que sus miembros temblaran sin parar. Ella alemana, yo español, ella quería zumo de naranja, yo no, así que con la barrera de la lengua hablada, pero con el inmejorable idioma de los mimos, conseguimos entendernos y yo la ayudé en lo que parecía toda una proeza dada sus circunstancias. Era el primer contacto con la lengua germana y no creo que en menos tiempo haya oído tantas veces "danke" y cosas similares. Mientras tenía lugar la escena, que debía ser para verla, nuestro compañero de asiento el fornido alemán ni se inmutaba viendo o leyendo revistas de cotilleo alemanas, sí ellos también las tienen...


Berlín, la ciudad
Debo de confesar que he vuelto encantado de Berlín, el concepto de gran ciudad en la que vivimos con nuestras moles de ladrillo unidas por ríos de asfalto se choca de bruces con la capital alemana. Hay que reconocer que parten con alguna que otra ventaja, la vegetación crece con poca ayuda entre los adoquines que forman algunas calles, en las zonas verdes no fui capaz de encontrarme con aspersores. 

Se diferencia bastante bien lo que es la zona del centro con las zonas residenciales, estas no se caracterizan por ser colmenas en altura, de media cuatro o cinco alturas, separadas por calles amplias, peatonales algunas, otras para aparcamiento de los vecinos, pero todas con la vegetación luchando por salir. 

Una de las cosas que nos llamó más la atención es la ausencia de persianas, bueno y en la mayor parte de los casos incluso de cortinas o estores, yo pienso que el sol debe ser una bendición para ellos y no quieren que cuando salga nada le interrumpa el paso para entrar en casa. Apoyando esa teoría, de querencia de los rayos de sol, nos encontramos con los puestos de comida en plena calle, invitando a pillar la comida y comerla paseando, o los bares y restaurantes con terrazas en las que se disponen filas de tumbonas mirando al sol...

El transporte, ese es otro tema digno de elogio. El Berlinés circula en bicicleta por su ciudad. Los más malévolos podríamos decir que es normal "cualquiera entiende ese follón de metro que tienen montado" o incluso que es por el elevado precio del billete, no os preocupéis el Consorcio Madrileño nos está acercando a su nivel a pasos agigantados. Imagino que todas las cosas tendrán su importancia en la apuesta por la bici de los ciudadanos y gestores de la capital. Los de la bici critica estarían aquí muy felices. Pero tienen una diferencia con los que aquí en Madrid deciden usar la bici, respetan los semáforos como el resto de vehículos y los que son específicamente para ellos también. 
Durante el fin de semana nos asombró la poca circulación de coches, luego el lunes se notaba que había más tráfico pero no era para nada el nivel de Madrid. Como dato podríamos usar que el trayecto desde Tegel a nuestro apartamento en Mitte el sábado y el de vuelta el martes, tuvieron la misma duración y precio, en horarios muy similares. Intentad que eso ocurra en Madrid...
El metro es un follón impresionante de "U" y "S", al menos para los que venimos del Metro Madrileño que tiene esa organización de líneas tan sencilla. Por lo demás las máquinas de venta de billetes vienen en varios idiomas, el nuestro incluido, son fáciles de usar. Se me olvidaba comentarlo no existen tornos u otros métodos de control de paso. Se debe dar por supuesto que el viajero tiene buena fe y sacará y validará su billete para su trayecto, parece que les funciona, imaginaros aquí con ese sistema... Saturnino decía con buen criterio que había que saber que le pasaba al que pillaran sin billete.

El Berlinés es un personaje amable y educado, como norma general. Con costumbres que aquí llamarían la atención como respetar los semáforos si vas en bici o la de beber en plena calle e incluso en el interior del metro, aquí nos lo tenemos prohibido. Gustavo y yo mismo probamos esa sensación de llevar el botellín en la mano e ir bebiéndolo por la calle... ¡Uuuy! casi se me pasa, allí los 33cl no existen. Tampoco te avasallan con el coche si se acaba el tiempo del semáforo verde, no existen pasos de peatones pintados en las calles. El lunes al mediodía con un tiempo soleado veías las zonas verdes llenas de gente tomando el sol. 
Hay sola una cosa que me ha sorprendido negativamente, la limpieza de las calles, yo iba con la idea de que "ellos" eran "limpios", pero son también humanos y las colillas están en el suelo, los papeles, los cascos de botellas... Eso sí no vi ni una cagada de perro...
En fin, creo que muchas de las cosas que os acabo de resumir son las que ayudan a que Berlín tenga uno de los mejores maratones del mundo. Eso os lo contaré en la próxima entrega y no, no os preocupéis os llegará antes del 2012.


Terminando la segunda entrega
Para terminar esta segunda entrega he pensado en rescatar un vídeo que ya puse en su día en el blog, viene bastante a cuento, hemos estado ya en Berlín y REM ha anunciado su disolución, desde 1980 con nosotros dándonos buena música y temas impagables, el 15N sacarán un gran recopilatorio, os lo aviso a los incondicionales.
La tercera entrega no se demorará tanto no tengáis cuidado, sed buenos un saludo.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Berlín (1)



Hablaba el martes Saturnino de lo difícil que va a ser explicar la experiencia vivida en el Maratón de Berlín y todo lo que le ha rodeado, pero hasta que no te pones delante del ordenador no te das cuenta de verdad de lo complicado de la tarea.

Titulando la entrada
Habrá que empezar por algún lado, ponerle título también ha sido complicado, si pones "Maratón de Berlín" obvias el resto, si te decantas por algo como "El Maratón más largo de mi vida, Berlín (1)" puedo dar a entender que ha sido el más largo de crono y eso no es cierto, así que he preferido algo más corto y concreto, "Berlín" y como va a ser imposible contar todo lo que tengo en la cabeza de una sola tirada le iré numerando, tampoco sé decir si serán dos o tres entradas, esto va a ser muy complicado...

Se fragua la conquista de Europa
En Octubre de 2010 y con la Media de La Bañeza como testigo se empezó a fraguar el desembarco en Berlín, en la entrada que le dediqué en su momento viene reflejado. Por aquellas fechas se empezaban a fraguar varias cosas que han ido modelando con pausa, mi devenir de los últimos meses, tanto a nivel personal como en mi faceta de corredor popular, el entrenamiento "E+D", la irrupción de "M" en mi espacio, despacio...
Todo ello junto ha tenido una relevancia muy especial en el Maratón de Berlín, pero con toda la importancia que han tenido ambas cosas, hay algo fundamental para la llegada a buen puerto de toda esta historia, la compañía. Es mi segunda experiencia "internacional" en Maratón, en la primera Ámsterdam 2005 ya comprobé lo necesario que es estar bien acompañado en estas lides, en aquella ocasión me acompañaba Beatriz, los amigos siempre han sido fundamentales en mi vida, tenerlos cerca en los momentos más importantes es para mí tan necesario como respirar.
En la comida posterior a la Media de La Bañeza, Saturnino comenta que va siendo hora para los amigos del Nunca de conquistar Europa, mejor compañía no podría encontrar así que meto Berlín en la candidatura a primera Ciudad Europea que el Nunca va a conquistar, parece que la idea cuaja y sigue adelante. Se nos une Gustavo al evento, nos habría gustado que más gente se nos uniese, pero parece ser que en la primera experiencia internacional del Nunca la expedición va a ser reducida en número. En enero de 2011 ya teníamos concretados, dorsales, vuelos, apartamento... La aventura estaba arrancando, nuestro destino el Maratón de Berlín 2011

La Compañía de Berlín
La Compañía de Berlín estaba cerrada, por los irreductibles leoneses vendría Saturnino, siempre al paso, sus maratones le avalan como corredor. También vendría su particular ángel, pero en esta ocasión su generosidad (de ambos) la convertiría en el ángel de todos en 42.195 metros, Ángeles con tantos maratones a sus espaldas como Saturnino. Desde Alcobendas vendría Gustavo, en verdad es lo más parecido a un Elfo que tenemos en el Club, por eso de correr flotando por encima de la superficie, pero parecería una coña siquiera comentarlo... ¡pardiez lo he escrito! Y de Madrid vendría Abe, y qué os voy a contar de mí que casi no sepáis ya ¿no? Cuatro compañeros de viaje para llegar al Maratón de Berlín, cada uno tendría su papel, cada uno lo llevaría acabo, por cierto ¿alguno sabe inglés o alemán? ... ¡Vaya!, por una tontería como la del idioma no íbamos a pararnos ¿no?

¿Qué pasó desde el 17O al 23S?
No, no os preocupéis, no me voy a poner a escribir todo lo que he dejado de escribir entre esas fechas, ha sido mucho y no es plan de aburriros. Solo voy a hacer un resumen lo más conciso posible de las cosas que nos han llevado, y cómo nos han llevado a la víspera de salir hacía Berlín...
Lo primero, afrontar un maratón tan largo como éste, tiene sus riesgos, es tan largo por estar apuntado con ocho meses de antelación, la distancia es la misma. Ya lo comenté en su momento, no es difícil que alguna lesión te rompa el plan de entrenamientos, sobre todo si durante nueve meses no paras de correr carreras y entre medias llevas ya dos maratones, así que como bien sabéis llegaba con pocas semanas de entrenamiento y no todos los kilómetros necesarios en las piernas.
Otra incidencia, a pesar de apuntarnos en Enero fue tarde, me explico con un ejemplo, ¿pensáis en correr Berlín 2012? Sacaros ya el dorsal, los estarán vendiendo seguro y aún estaréis en el precio más barato. Según van llegando a ciertos números de dorsales vendidos el precio sube y no va en función de franjas de tiempo determinado. La web en el momento de nuestra inscripción venía en alemán, inglés y creo que japonés, eso me llevó a cometer un error. La inscripción a secas da derecho a correr y a la medalla que te ponen al cuello, si quieres camiseta la pagas por otro lado. Pues bien mi reducido Inglés y las prisas para que no nos subiera más el precio, me hizo pensar que la medalla se pagaba aparte... Resultado ocho euros más, pagados para algo que no quería, mi error se lo traspasé a Saturnino, con lo cual estoy en deuda con él...
Hace un par de meses mi juguetito dejó de funcionar, se lo pasé al Super y lo revivió. Para este Maratón me era muy necesario, quería llevar un ritmo determinado y constante para no reventar antes de tiempo. Lo que reventó fue el juguetito de nuevo a cuatro días de salir a Berlín... Super ya te lo pasaré por si hay alguna posibilidad de darle la vida de nuevo, a mí no me importa "me ha fallado cuando más le necesitaba, ya no le quiero"... Bueno si revive lo mismo le perdono...
Las prisas son siempre malas consejeras... Llevo un par de meses con mi compañera (de curro y Club) Mónica, haciendo el levantamiento de un Hotel en Madrid, nos tiene bastante ocupados. El viernes víspera del viaje pasamos por el estudio para que yo pudiera imprimir las tarjetas de embarque de los cuatro viajeros. Para hacerlo online hay que esperar a 23 horas antes del "vuelo". Bien salíamos a las seis y diez de la mañana del sábado de Barajas y teníamos escala intermedia en Frankfurt y salida de allí a Berlín a las doce menos veinticinco, el viernes a las ocho treinta de la mañana imprimía las tarjetas de embarque y salía pitando a seguir midiendo el Hotel...
Seguramente os habéis perdido entre horarios y demás zarandajas, yo también, lo resumo solo se podían sacar las tarjetas del primer vuelo y yo con las prisas pensé que tenía ya todo... Me sacaron del error Saturnino y Ángeles en Barajas esperando para embarcar hacía Frankfurt... Así que en la Terminal de Frankfurt me podíais haber visto corriendo a más velocidad que en el Maratón, buscando un puesto automático de check-in. Afortunadamente lo encontramos y sacamos las tarjetas de embarque... Eso sí con el inconveniente de ir cada uno en una punta del avión, en fin las prisas no son buenas... Se me olvida comentar un pequeño detalle, me dejé en Madrid los billetes electrónicos de Gustavo y del mua... Si no le pones un poco de picante a la vida se queda en na de na...

Concurso
Yo creo que para ser la primera parte está bastante bien de datos, no os sigo mareando, he pensado que para realizar la transición de una parte de la entrada a la siguiente, que mejor que un Concurso, ¿no?
Antes de que nadie se me ponga a la defensiva, sí, habrá premio y personalizado para el que lo gane... Una obviedad ganará el que antes ponga en un comentario la respuesta correcta... Todo gira en torno a esta foto, es el detalle de un edificio que se ve desde el Hotel que me tiene tan atareado últimamente y que en parte es culpable de no haber impreso todas las tarjetas de embarque de la ida, ¿de qué edificio se trata?
Sed buenos, hasta la segunda parte, un saludo.



miércoles, 20 de abril de 2011

"M" y esos locos que corren...

Llevo unos días dándole vueltas al contenido de la entrada que resuma el Maratón de Madrid, es difícil decidir el tono que acompañe a lo que hicimos el pasado domingo. Lo que hicimos 8.583 locos fue recorrer los cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros, que separan la salida de la meta, la ilusión de la realidad, la duda de la certeza... Sí, me incluyo entre ellos, yo también terminé el Maratón de Madrid 2011, sigo con un balance positivo, ya vamos cuatro a dos. Pero no las tenía todas conmigo, mis sensaciones las horas previas no eran nada halagüeñas...
Ya escribí el sábado que formaba parte de la Compañía del Nunca, acompañábamos a Sonia y Saturnino, hija y padre, en el primer maratón de ella. Al mismo tiempo estrenábamos las nuevas camisetas del Nunca, aquí estamos en los momentos previos a la salida, foto que tomo prestada del Blog del Nunca, que es a su vez cortesía de Jaime:




Sigo sin saber bien el tono de la entrada cuando "M" me envía su visión del domingo pasado, para ella también era su primer Maratón, el primero que seguía a pie de carrera, circuito de metro y aceras, aplausos y vítores... Pero mejor os dejo con su crónica, con todos vosotros "M":

"He quedado en el metro de Príncipe Pío, para animar y ver pasar a los componentes del "Nunca Correrás Solo". En realidad no sé muy bien a lo que voy, ni lo que me voy a encontrar, es como para otros muchos mi primer maratón. Salgo al exterior y mi sorpresa es mayúscula: la calle, la plaza está llena de gente; jóvenes, niños de la mano de sus padres, abuelos, abuelas, menos jóvenes,... miles de personas gritando por encima de la música ¡venga, vamos, estáis en la mitad! y desde la distancia se palpa la emoción y el sufrimiento. Y aún no sé muy bien de que va esto. Espero cerca de la salida del metro a Beatriz. Miro en derredor, gente que corre en mitad de la calle, ambulancias, policía, protección civil. Oigo aplausos, una música muy alta de ritmo frenético que invita al movimiento. También veo corredores, "runners" que dicen ellos, fuera del circuito, caras de desolación, frustración, a veces alivio, cansancio, familiares o amigos abrazándolos... algo se me escapa y aún no sé que es.
Al fin llega Beatriz y nos acercamos. Buscamos un sitio para colocarnos en primera fila, nos ponemos en una zona de curva y  la visión de montones de corredores que vienen hacia nosotras me aturulla. Con buen criterio, Beatriz busca otro sitio en una recta "sino no les vamos a ver venir", soy un pollito amarillo en un gallinero, una oveja en un rebaño ¿qué sentido tiene esto?... Veo el esfuerzo en las caras de los participantes, oigo el clamor de una calle de Madrid vacía de tráfico y llena de gente plena de energía vitoreando. Miro a Beatriz, su sonrisa, sus palmas, ¡Venga, vamos! ¡Bien, muy bien!... Me siento ajena a todo. Soy un simple espectador, un mirón de escaparate,... hasta que os veo llegar. Y mi gesto cambia. Ya no miro a gente a la que no conozco, que me son ajenos, eres tú y el resto del grupo, tus compañeros; veo tu dolor, tu esfuerzo, tus ganas de rendirte, y miro al resto del grupo, los mismos gestos y aún así todos sonreís. Y cuando os alejáis, en segundos, estoy perpleja, boquiabierta. 
Al coger el metro para ir a vuestro segundo encuentro, Lago, éste está lleno de gente que va al mismo sitio que nosotras, el ambiente es muy, muy festivo. Al salir, la música de una charanga nos da de bruces. El gesto de los corredores ha cambiado notablemente, hay un gesto más duro. Al pasar Sonia, Satur y Ángel, traen un gesto que me desconcierta: ríen. No sé, llevan corriendo 35 kilómetros y ríen ¿eh?. Todo el mundo a mi alrededor jalea, y algunos runners incluso piden a los que estamos mirando que gritemos más y aplaudamos. Imito a Beatriz más por inercia que por otra cosa. Huele bien entre los árboles y hace una brisa fresca que me encanta. Puedo cerrar los ojos y abstraerme de todo, y sólo oír a los corredores, su respiración, el sonido de sus pasos. Seguimos esperando a Abe, que parece no va a llegar nunca... y temo lo peor, que el dolor de tu pierna no te deje avanzar y el Mapoma te gane de nuevo. Al fin apareces, cansado, dolorido, pero no te paras, Beatriz corre a tu lado y yo, paralizada, no sé que hacer... Volvemos a coger el metro, charlamos, la sigo como una autómata, vamos a Retiro, final de la carrera. 
El ambiente es diferente al de las anteriores paradas que hemos hecho. No encuentro los adjetivos apropiados para describirlo. El público anima más que nunca, y sin embargo se palpa la expectación. Empiezo a comprender. Y una emoción nueva me sube desde el estómago, aplaudo porque me sale de dentro, grito, no quiero que ninguno de los que van llegando se rinda ahora. Ahora entiendo, vivo, siento, que los que estamos de público somo el aliento, el pálpito, el último empujón de estos corredores. Los niños salen al encuentro de sus padres, que les cogen de la mano para entrar en meta con ellos. El esfuerzo bien marcado en todos los gestos, deja ver sin embargo, la mirada desafiante de la victoria. Han vencido a sus entrenamientos, a los nervios de una noche sin dormir, al cansancio del insomnio, al dolor, a ese demonio que durante metros, kilómetros, les decía que parasen. Han ganado la batalla al dolor, al sufrimiento, a la soledad de los pasos sin un compañero...Y lo han conseguido y yo con ellos, contigo, con vosotros, e incluso con aquellos que no terminaron el maratón, y la derrota del amor propio les intente pasar factura. 
Sé más: es un "modus vivendi", tanto para el que corre, como para los que tenemos la suerte de vernos implicados emocionalmente con ellos. Un reto a la vida, un pulso al esfuerzo, una zancadilla al dolor, una cascada de emociones. Compañerismo, amistad, lealtad, valor, ilusión, constancia, perseverancia, amor propio, capacidad de frustración y honestidad son algunos de los pilares que hacen que nadie se de por vencido, llegando a meta o no, y nunca, nunca dejen de correr..., y nunca solos."
"M" es Tábita.

En general soy un tipo afortunado, nunca he estado solo enfrentándome a un Maratón, siempre ha corrido con amigos, siempre he tenido amigos a los lados de la calle para animarme, incluso Beatriz en 2009 en Bilbao me acompañó los últimos cinco kilómetros andando cuando ya no podía más, soy un tipo afortunado, en esta ocasión a los incondicionales de siempre en las calles se unió Tábita y para mí su presencia era muy importante, gracias por estar allí. Y  no quiero escribir más, las palabras de "M" son sin duda las protagonistas de mi octavo maratón completado y su mejor resumen.
Un saludo.

sábado, 16 de abril de 2011

Y mañana Mapoma

Ha llegado, y no puedo decir que haya sido sin avisar, aquí está el Mapoma 2011, el maratón de los corredores de Madrid, de los corredores que vienen a Madrid, de la gente de Madrid que acompaña a esos corredores y de la gente que viene a Madrid a acompañar a esos corredores... En definitivas cuentas: el Maratón de la gente; no del Ayuntamiento, que se acuerda del deporte popular de Pascuas a Ramos, no de Telemadrid, que rellena parrilla con nosotros dos veces al año, tampoco del diario Marca, que solo quiere vender el ejemplar del martes y mucho menos de los políticos que mañana se harán la foto aprovechando la pre-campaña electoral. Llevo una racha de silencio bastante pronunciada, mis circunstancias me han impedido escribir, bueno, en realidad he sido yo mismo el que lo ha ido postergando, no tengáis cuidado son todo buenas cosas las que me tienen en otras tareas.


Velando armas
El domingo pasado estuve en la celebración del 30º aniversario de la fundación del Grupo Scout Alud, un día de estos escribiré sobre ello, ahora solo recordaré en voz alta que soy quien soy gracias a esos años que pasé con un montón de gente a la que tuve la oportunidad de volver a ver ese día. Hace poco "M" me escribía que soy un "tipo peculiar y nada convencional", me encantó esa descripción, seguramente esté traicionándola un poco haciéndolo público pero seguro que lo entiende. Ser Scout es algo bastante peculiar en los tiempos que corren y por supuesto se sale de lo convencional; Scout un día, Scout para siempre.
En alguna ocasión he hablado de la vela de armas, que es una tradición de los nobles que iban a ser nombrados caballeros. La noche antes de su investidura debían pasarla en vela junto a su escudo y su espada, al igual que los Scouts antes de hacer su Promesa, que les comprometerá de por vida con unos ideales y hacen su particular vela de armas con la pañoleta que llevarán a partir del día siguiente.
Eso mismo hago yo ahora con las zapatillas, el dorsal y la ropa que mañana llevaré en el Mapoma. Un ritual que no por muchas veces repetido tiene siempre las mismas connotaciones. Es mi sexto asalto a Mapoma, de momento los cinco anteriores se saldan con un resultado positivo a mi favor de  3 a 2. Los nervios no lo son tanto por la incógnita de saber si seré capaz de volver a vencer a Madrid, como por la carga emotiva que tiene la compañía...


La compañía del Nunca
Este domingo, Sonia debuta en la distancia del Maratón, y todos hemos sido testigos desde su blog y el de su padre de todo el proceso de preparación hasta llegar al gran día... Padre e hija compartiendo un maratón, el primero de ella, y yo siento una envidia sana de ver como mi amigo puede cumplir uno de sus sueños y que ha coincidido en ser el mismo que el de su hija. Y en medio de ese tornado emocional me encuentro junto a otros a los que nos han dejado intentar acompañarles en su viaje. Somos la Compañía del Nunca y tenemos que acompañar a nuestro Frodo particular, claro que en este caso salimos ganando, no se trata de un Hobbit peludo, es una bella irreductible. Como aquellos que componían la Compañía del Anillo en el viaje de Frodo, sabemos que puede que todos los que empezamos el viaje no lo terminemos, pero estamos seguros que al final los dos protagonistas de nuestra historia llegarán juntos y el resto disfrutaremos de su momento, un momento que guardaremos por siempre en la memoria, memoria, memoria...


Memoria
Lo vertiginoso de nuestras vidas en muchas ocasiones consigue que la memoria nos juegue malas pasadas. Tenemos memoria y deberíamos usarla en todo momento porque nos hace recordar los errores que hemos cometido y nos ayuda a intentar no volver a cometerlos. También es la que nos invita a recordar a la gente que pasó y sus historias. Hoy llevo todo el día recordando a Najat Tijani, algunos recordaréis su nombre, otros, espero que los más, recordarán incluso su historia, yo la tengo hoy muy presente y me da rabia no tenerla presente en más ocasiones. Pero la memoria es así de caprichosa y la vida que llevamos no la ayuda en demasía. La memoria nos recuerda que hubo historias y momentos que nos marcaron y no debemos olvidar nunca, nunca, nunca...

Mañana correré con mis amigos hasta donde las fuerzas me acompañen o el buen criterio, que nunca se sabe, me aconseje parar. En las calles nos estarán animando gente que nos importa y eso nos hará más fácil el viaje. Gracias por acompañarnos, nos vemos en el camino y en el Retiro.
Un saludo.

viernes, 7 de enero de 2011

Planificando el año 2011

Después de las fiestas y el parón que las mismas conllevan toca replantearse los objetivos y prioridades del año que empezamos. En lo que afecta a eso que llamamos correr es sencillo, basta coger la agenda e ir marcando en la misma los diferentes hitos a los que me gustaría acudir, siempre con la premisa que me marqué de "no sufrir" más de lo que la distancia de cada prueba exige, así las cosas el mes de enero está meridianamente pergeñado, solo dos citas con la competición. El día 23 de enero volveré a Alovera a correr sus diez kilómetros en el pueblo de Juanele, espero que este año mi hermano Alberto me acompañe en esa prueba. Recuerdo que el año pasado no se me dio nada mal 49'49" de tiempo neto, ahora me gustaría mejorar la marca, como empiezo la semana que viene de nuevo con los entrenamientos veré si estamos o no para lograrlo.
El día 30 de enero tenemos la ineludible cita con la Media de Getafe, nos juntaremos una gran mayoría de miembros del Nunca para correrla y por supuesto habrá comida pre-pasta-asamblea-lluvia de ideas pre-retos y todas esas cosas que tanto nos unen y que mejor pre-unión que en una mesa con viandas de por medio, luego en la carrera las uniones se harán por objetivos y o sensaciones. En principio la idea será mejorar lo que se pueda el tiempo del año pasado 1h48'35" acercarnos lo más posible a esa 1h45' que considero es la marca que debería consolidar en la distancia en este 2011. Quedan tres semanas ya veremos cómo se nos dan las cosas.
Un análisis rápido a las dos pruebas deja claro que son carreras rápidas que suelen dejar buen sabor de boca a poco que acompañen las sensaciones propias y el clima, que todos recordamos Medias de Getafe épicas por las condiciones climatológicas ¡¡uuufff!! solo de pensarlo se me ponen los pelos como escarpias...
Los dos siguientes meses los tengo salvo error u omisión bastante despejados, en febrero me gustaría repetir la Legua de Pastrana, pero tendría que acompañarla de alguna "celebración culinaria" que me sobre-motivase, son muchos kilómetros para solo correr una Legua... Tengo que engañar a algunos cuantos...
En marzo la inamovible Media Maratón de León, donde repetiremos las mismas "técnicas" de "unión" que en la Media de Getafe, en la otra sede social del Nunca Correrás Solo, bueno últimamente por derecho propio y ganado a base de zapatilla es la sede principal. Eso será el día 20 de marzo y ya le contaré a mi amigo Saturnino con qué coincide...
Y marchándonos al mes de abril estará el día 17 el Mapoma, que este año toca correrlo y con la vista puesta en acercarnos a las cuatro horas, el tiempo que creo no me hará sufrir más de lo estrictamente necesario, sufrir para qué engañarnos en un maratón siempre toca. Para esa ocasión lo mismo vuelve Pablo con su intenso plan de entrenamiento y nos plantamos en esa marca de las cuatro horas...
En fin seguramente se me olvida alguna fecha importante, sé de sobra que me la recordaréis y no tendré más remedio que rehacer el calendario, hay otras historias que dependen en gran parte de otras facetas como la laboral y la más personal, es por ello que aún teniéndolas en mente no puedo ponerlas en firme, esas dos facetas están en procesos agitados e incluso revueltos y cualquiera sabe por dónde saldrá el sol... Pero a pocos iremos teniendo todo mucho más claro y podremos definirnos seguro que sí.
Feliz año a todos, salud y kilómetros a los corredores, salud y largos vuelos a mis queridos pájaros, salud y ánimos a "M", salud y que se cumplan los deseos legales del resto de merodeadores.
Un saludo.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Las secuelas de Castellón

Por las fiestas y algún que otro quebradero de cabeza he estado totalmente desconectado los últimos días. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios sobre el maratón, me dan más ganas de salir a correr, bueno lo dejaremos para mañana que hoy tengo otras cosas que hacer...
Esta mañana me he encontrado en el buzón una carta del Alcalde de Castellón agradeciendo la presencia y esfuerzo de los atletas en su ciudad, hay que reconocer que será por ser su primera edición, seguramente en las siguientes no se anden con tantos detalles, pero en ésta para mi forma de verlo han quedado como unos anfitriones de toma pan y moja, muchas gracias al Señor Alcalde Alberto Fabra Part y desde aquí felicitarle por el maratón que nos brindaron. No imaginé jamás acabar el año agradeciendo algo a un político ver para creer. Aquí os dejo la foto que nos ha enviado con la carta, impresionante imagen de la salida de la carrera, tomada por Gabriel Utiel del Diario Mediterráneo.

En otro orden de cosas el domingo 19 de diciembre tuve un intento fallido de correr en Cercedilla, cita obligada en el calendario desde hace algunos años, fue imposible terminar, en el kilómetro tres se me subieron los gemelos y pensando en lo que me quedaba por delante volví sobre mis pasos, ya habrá más años para seguir corriendo esta preciosa carrera.
Mañana sin dorsal en la Vallecana por problemas de velocidad en la toma de decisiones, acompañaré al Churri trotando entre la masa para terminar el año y el uno de enero recién de mañana saldremos a dar las primeras zancadas del 2011, lo que bien empieza...
Un saludo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

1º Maratón Ciudad de Castellón

El domingo se celebraba el Primer Maratón Ciudad de Castellón, era mi última oportunidad para finalizar un maratón en este 2010 que se nos va poco a poco. Un poco antes del verano me rondaba la idea de buscar un maratón para final de año, estaba en las mismas que Saturnino y se cotejaron varias candidaturas, Málaga, Ciudad Real y Castellón, para ser rigurosos la decisión final la tomamos por la inclusión en nuestros planes de mi hermano Alberto, él iba a correr en Castellón y decidimos coincidir todos, finalmente problemas físicos y otros de organización personal nos han impedido coincidir con "la Mákina del Sur", aunque estuvo en nuestros pensamientos y en alguna que otra conversación del fin de semana. Quizás en 2011 podamos correr todos juntos un nuevo maratón, lo que es seguro es que habrá al menos un par de oportunidades para coincidir...
Mis planes incluían empezar a entrenar en verano para la cita con el maratón, pero como más de uno sabéis seguí con la misma dinámica de entrenamientos de todo el año "cero patatero", hasta que el destino puso en mi camino Paracuellos y por fin los entrenamientos, en definitiva el E+D.
No sé cómo afrontar la entrada de esta carrera, la verdad hay muchas cosas de las que me gustaría hablar hoy, algunas nada relacionadas con la carrera y otras que podrían se adyacentes de alguna manera, voy a empezar por una de las adyacentes...

No son galgos, son podencos...
El final de la semana pasada nos trajo buenas noticias, la Guardia Civil haciendo bien su trabajo ha realizado la parte "mediática" de una operación que llevan desarrollando algo más de un año contra el negocio del dopaje en el deporte, en esta ocasión el salpicado es el Atletismo. El jueves no pensaba con claridad y lo único que me preocupaba era el palazo moral que suponía la presunta implicación de una gran atleta española en la trama, no era consciente de las buenas noticias. La que se supone debía ser un ejemplo a seguir para las nuevas hornadas y un aliciente para los veteranos de este deporte, era arrestada para declarar, su casa registrada, material incautado y un torrente de informaciones sobre la posible implicación de la atleta en el chiringuito de un personaje siniestro del deporte español nuestro Frankestein particular, Eufemiano Fuentes. Todas las actuaciones se hallan bajo secreto de sumario, a pesar de ello como siempre la prensa española tiene todos los datos y sabe perfectamente la criminalidad de cada uno de los actores de este asunto y ya ha conseguido la condena social de todos ellos por sus delitos. Eso me recuerda el caso de la pequeña Aitana y espero que en un año algo hayan aprendido los agitadores mediáticos, aunque como en el caso de los políticos para mí la de los periodistas es otra guerra perdida...
Las buenas noticias son que los cuerpos de Seguridad del Estado y la Justicia trabajan para luchar contra los sinvergüenzas que hacen trampas en el deporte poniendo en riesgo la salud de terceros, bien o mal informados y fatalmente aconsejados. Da igual que los malos de esta historia sean galgos o podencos, son los malos y tenemos que acabar con ellos para que ellos no acaben con nosotros. Pero vendrán mejores noticias, estoy seguro y vendrán cuando la Justicia termine el trabajo empezado por la Guardia Civil y sentencie quién es quién en toda esta trama. Mientras tanto y en favor de la presunción de inocencia que a todos los españoles (en teoría) nos ampara no escribiré el nombre de la gran atleta implicada en la investigación. Reconozco que no es solo por su presunción de inocencia, es un ejercicio de comedimiento no se puede soltar todo lo que se nos viene a la cabeza sin todos los datos. Por cierto para los agitadores mediáticos ha pasado sin pena ni gloria la participación de la selección española de atletismo en los Europeos de Cross, solo en letra pequeña, seis medallas, esto no agita a las masas...

El fin de semana
El sábado me planté en Castellón sobre las 10:30 un poco más tarde de lo que tenía previsto, mis planes no suelen ser muy puntuales, acompañado todo el viaje por la niebla. Saturnino y Ángeles me esperaban para ir juntos a la feria del corredor a por los dorsales. Alojados en el mismo Hotel que Chema Martínez y la troupe de atletas africanos que se ha traído la organización del maratón, coincidimos también con un nuevo maratoniano Jan, enhorabuena y bienvenido al club, y con Raúl. El sábado pasó muy rápido, dorsales, paseo, cervecitas, comida de la pasta de los leoneses, siesta reparadora del viaje, paseo por la ciudad, cervecitas y cena de la pasta con el gran Ángel de la Mata, Alfonso y Olga, y el resto de runneros y blogueros. El Atlético se empeñó en romper su estadística a medias con Saturnino de coincidencia de maratones y sábados de partido y ganó. Dormí relativamente bien con algún que otro desvelo intermedio.
El domingo amaneció con un tiempo espectacular para correr, sin calor, ni frío, ni lluvia, yo esto ya me lo sabía mi meteo particular ya me lo había contado. A las nueve de la mañana empezamos a correr, un poco antes Ángeles nos había sacado esta foto para inmortalizar el acontecimiento, la tomo prestada gracias.

Después de correr ducha en el Hotel, nos alargaron la salida hasta las 14:00 allí nos cruzamos con los ganadores del maratón y sus talones gigantes. Comida post-maratón ya sin pasta ¡a Dios gracias! y vuelta nuestros respectivos lugares de residencia, de nuevo con la niebla como compañera de viaje.

La carrera
Ya estabais pensando "el impresentable éste no nos va a decir ni mu de cómo le fue", no hay cuidado algo os tengo que contar. Castellón de la Plana definitivamente es una ciudad llana, queréis un maratón sin dificultades orográficas tenemos uno más aquí. El recorrido mientras transcurre por el centro y aledaños es divertido y con animación, los kilómetros que te llevan hacia el Grao y las Rondas es cuando menos árido, pero ya sabemos que tramos así nos los colocan en todos los maratones sin excepción. La organización salvo pequeños inconvenientes rozó el notable, la gente de Castellón que se encontraba en las calles apoyó y animó, incluso los conductores que pitaban y pitaban como locos para ver si eran capaces de que interrumpieran la carrera y les dejarán ir al Corte Inglés o vete tú a saber dónde. Todo bastante aceptable.
Mi participación, en mi descargo he de comentar que no he tenido un entrenamiento específico para prepararlo, solo tenía un par de premisas, no sufrir más de lo normal y no arrastrarme. Cumplí con las premisas, hasta el kilómetro 26,5 todo iba sobre ruedas, con ritmos mantenidos en torno a los 5'30" pero una indisposición me llevó a frenar y andar un rato hasta que los mecanismos se colocaron, pero desde ese momento no volví a coger ritmo en las piernas.
Estoy feliz, ha sido mi mejor maratón, es más he bajado 27'12" mi anterior marca, 04h44'40" (Sevilla 2009), he terminado sin ampollas, sin rozaduras y sin ningún dolor más allá de las molestias obvias del esfuerzo, mi nueva marca es:
M.M.P.: 04h 17' 52" a 6'06" de ritmo medio por kilómetro
Como me dijo Saturnino, "ahora tienes que bajar en todos los próximos de 4h30' ya sabes entrenando...", así que mañana (hoy) volveré a los entrenamientos, Saturnino ya mucho antes del fin de semana me había vaticinado que bajaría mi M.M.P.
Un saludo.