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martes, 13 de octubre de 2009

El G5 en Quebrantaherraduras inferior

El lunes aprovechando el día festivo el G5 Vertical se volvía a reunir para practicar la escalada. En esta ocasión faltó a la cita Laura que está en pleno proceso de mudanza y ya sabéis lo que "monopolizan" esas cuestiones. Volvimos como el fin de semana pasado a elegir La Pedriza para nuestros escarceos, en el sector de Quebrantaherraduras inferior dejando la adherencia para pasar a algo más vertical, como nuestro apellido. Quedamos temprano y poco después de las nueve de la mañana ya elegimos nuestras dos primeras vías, al poco tiempo eso se puso que ni la Puerta del Sol en Navidades, el tiempo acompañaba y la gente se ánimo.
Nos dispusimos a atacar dos vías de V, según la guía de Santamaría las números 4 y 5 de ese sector, "Ruta 66" y "Me llamo Pilar".ambas comparten reunión. En "Ruta 66" Fernando abriendo de primero y asegurado por Losito, en "Me llamo Pilar", y como homenaje en su día a la madre de las hermanas Vicente, nos pusimos yo abriendo de primero y Beatriz asegurándome.

De cómo estar seguro de quién te asegura...
Observo a mi alrededor a los distintos grupos de escaladores, cada uno de su padre y de su madre, cada uno de su nivel técnico, pero hay algo que no deja de sorprenderme y es muy generalizado. La desidia del que asegura, tíos descalzos, con el peta en la boca, hablando por el móvil, dando vidilla a la litrona...
El asegurador es esa figura que queda a pie de vía encargada de dar cuerda al que sube cuando la precisa, de retenerle en algún paso arriesgado, darle alguna indicación y bastantes ánimos. A veces lo que te dicen desde abajo te hace subir mucho mejor.
Esto es muy importante cuando vas con la cuerda ya montada en la reunión, vas subiendo y la cuerda está por encima de tu cuerpo, esto es "ir de segundo", pero toma más relevancia cuando vas de primero, en ese momento eres tú el que lleva la cuerda hacía la reunión.
Yo tengo mucha suerte, mis compañeros son gente de fiar que se toma muy en serio su labor de asegurar al que está subiendo. Yo sé que de ellos solo puedo esperar más concentración que la que yo pongo al subir.
Por eso ayer cuando poco antes de llegar a la tercera chapa y colocar la cinta express (chapar) me falló la rodilla derecha y caí al vacío, sabía que Beatriz estaría allí abajo concentrada y haciendo su trabajo. Un vuelo de poco más de tres metros, un golpe que me tiene dolorido, pero solo un susto y la seguridad en quien te asegura, gracias guapa.

De cómo un padre hace lo que sea por un portabebés para Mario...
No cabe duda que Losito es un "gran motivador", alguien podrá decir que quizás un poco "bocas", pero motivar lo que se dice motivar sabe hacerlo os lo aseguro.
Después de trillar todos los componentes del G5 las dos vías del principio, nos encaminamos a una vía que no viene recogida en la guía de Santamaría, en una fisura entre las vías 7 y 8. Como no viene recogida y no tenemos su grado, para nosotros es un VI.
"Oye Fer si te la subes por ahí, ve eligiendo el portabebés para traer a Mario a escalar que yo te lo compro", esta frase salió de la boca de Luis cuando Fernando titubeaba pensando como iba a atacar la vía si por la izquierda o ciñéndose a la fisura. Pues mano de Santo, con las palabras de Luis, Fernando vio disipadas todas sus dudas y se lanzó por la izquierda obviando la fisura, al poco Luis ya sabía que tenía que comprar el portabebés para Mario.

De cómo nuestro titán se declara de carne y hueso...
Los que habéis leído el blog desde los principios de los tiempos y seguís las irregulares andanzas del G5 Vertical, sabréis que entre los cinco destaca por encima de todos una figura, la de nuestro titán. Nuestro titán está curtido en mil batallas por su gran "amor", la montaña.
Yo le admiro me encantaría que me llegase el día en que amar a algo o a alguien con la intensidad con la que él ama a la montaña, sin duda ese día sería por fin un hombre pleno.
Algunas batallas nos las ha contado en el blog, como la del Mulhacén. Como todo amante que se precie también le preocupa su amada, también nos lo contó aquí.
Nuestro titán se ha dado una tunda considerable y el lunes nos reconocía que estaba algo cascado, ¿pero qué quieres Luis, no te pierdes ni una? al fin y al cabo solo somos de carne y hueso amigo, no podemos seguir como si tal cosa, los esfuerzos nos van haciendo mella ahora solo necesitamos dosificarlos ¿estamos de acuerdo?

De cómo la crisálida se convirtió en una bella mariposa...
Hasta el lunes el G5 tenía entre sus filas una crisálida que evitaba el momento de pasar al estadio adulto, parecía que avanzaba e irremediablemente retornaba al punto de donde había partido.
El lunes ante el ataque a la última vía, la que abrió Fernando y solo ella remató, dijo la frase del día "cómo no intentarlo, hoy me sale todo".
Esa es la actitud que siempre querríamos ver en nuestra bella mariposa, porque ella puede hacer todo lo que intenta, y lo sabe, no era la primera vez que lo conseguías ¿verdad?
Beatriz subió todas y cada una de las vías que el G5 intentó, aseguró al que cayó y nos llenó de energía positiva y esperanza. Esperanza en que todo aquello que perseguimos con ahínco está al alcance de nuestra mano, gracias.

Una nueva jornada del G5 en la montaña, solo nos queda el regusto amargo de no haber contado con Laura, pero tenemos planes y proyectos de futuro, quizás algo en primavera que es un sueño de nuestro titán y ya forma parte de los sueños del resto del G5, os lo contaremos a su debido momento.
Un saludo.

El resto de fotografías del evento, aquí.

lunes, 8 de junio de 2009

Circular a La Pedriza... o casi...

El sábado nos propusimos acometer la ruta Circular a la Pedriza, el año pasado participamos en la organizada por la Federación Madrileña de Montaña, ellos la organizaban el domingo pero la coincidencia con las votaciones europeas nos hizo pensar en adelantarla. Esto me recuerda que hace un año por estas fechas sabíamos que Mario estaba en camino.
La ruta en valoración MIDE es 3344, los valores máximos en esta valoración son de 5 para cada apartado, vamos la excursión tiene un alto nivel de exigencia, es de las consideradas duras de la Comunidad de Madrid.
A nuestra cita acudíamos Beatriz, Rosa, Isaac, Dani y el que suscribe, un poco más allá de las 10:20 comenzábamos la ruta.
El cielo presagiaba que en cualquier momento nos soltaría un poco de agua, por lo demás la temperatura era perfecta para la empresa que íbamos a afrontar. Las nubes tapaban el sol y eso se agradecía.
Se empieza a andar desde el aparcamiento de Canto Cochino a una altitud de 1.025 m. se cruza el río Manzanares por un puente de madera y se toma el camino de la izquierda siguiendo las marcas del PR-C1 (blancas y amarillas).
El camino está muy bien señalizado, solo hace falta ir pendiente de no perder de vista las marcas y los hitos de piedra que marcan el mismo.
Esta ruta además de patear exige trepar y mucho en sus primeros kilómetros, se trepa por una sucesión de bloques y se llega hasta el collado de La Romera a 1.579 m. en poco más de dos kilómetros, aquí Beatriz recuerda que estaba situado el primer control del año pasado.
Sobre las 14:00 llegamos a Las Torres de La Pedriza 2.002 m., hemos completado unos siete kilómetros de ruta más o menos, decidimos comer. Ya había alguno que lo pedía a gritos casi una hora antes. También se elevó una queja por no pararnos a "merendar". De todo ello se levantó acta.
Dicen que lo mejor de andar por el campo es lo bien que sienta el bocata que te metes entre pecho y espalda, observando a mis acompañantes doy fe de la veracidad de esas palabras.
La meteorología en la montaña es bastante caprichosa, no habíamos terminado casi de comer cuando las nubes empiezan a descargar el agua que nos prometían hacía ya bastante tiempo.
Con ellas la niebla que avanza, hubo un momento de zozobra, las prisas por salir de la desprotegida situación en la que nos hallábamos y una mala pasada de la memoria nos hicieron confundir una vez la dirección a tomar. Volvimos sobre nuestros pasos, por la zona dónde comimos encontramos a un grupo de excursionistas muy numeroso, me acerqué a preguntarles y me di cuenta que se trataba de un grupo de sordo mudos, ¡bufff! menuda suerte que tenemos Rosa habla perfectamente el lenguaje de signos, además resulta que alguno de ellos conoce a su padre. No nos resultan de gran ayuda.
Volvemos un poco más atrás sobre nuestros pasos y retomamos un sendero marcado con señales blancas y amarillas, en ese instante creíamos que estábamos de nuevo en el buen camino, seguía lloviendo de lo lindo.
Al rato comento con Beatriz que ese no es el camino o al menos no me suena de nada, ella asiente y me dice que tampoco lo recuerda. El asunto es que estamos bajando y sin ninguna duda en la buena dirección, esto es a Canto Cochino donde nos espera el coche.
Nuestro nuevo camino es un descenso pronunciado en el que la máxima dificultad son sin duda las piedras mojadas, varias caídas "graciosas" jalonan la bajada.
Si algo no perdimos en ningún momento fueron las ganas de reír, no recordaba una "bajada" de una montaña en la que me riera tanto... os puedo asegurar que he tenido compañeros de "descenso" muy ocurrentes sobre todo en mi peregrinaje scout, pero lo del sábado se lleva la palma, me duelen los abdominales no os digo más.
Pasamos al lado del desvío al Refugio Giner, la lluvia es más fina pero estamos empapados, se termina de constatar que el camino tomado no era el bueno y sin duda fue una gran suerte tomarlo.
Bajamos hacia Canto Cochino, en este punto hubo un pequeño rifirrafe, sobre si era o no el camino que llevaba a nuestro aparcamiento o al del Tranco... en fin el cansancio, la humedad, la típica lucha de "sexos", mi afán por tocar las pelotas... al final con la "inestimable" ayuda de una pareja que pasaba por ahí, seguimos por el camino que yo defendía... aquí ya el ataque de risa fue incontenible, nos imaginaba calados hasta los huesos y llegando al aparcamiento del Tranco y no a Canto Cochino... veía perfectamente como me iban a sacar los ojos ¡ja ja ja ja! Isaac participó activamente en el descojone y Dani no tardó en unirse a ver que se cocía por la cabeza del grupo.
Aún mantengo mis ojos en sus cuencas... después de unas siete horas de marcha y cálculo poco más de catorce kilómetros las chicas "propusieron" tomar algo en Manzanares, Isaac hizo un amago de "opinar" y Dani diligentemente le hizo ver que la "proposición" no admitía ninguna enmienda...
Más risas de camino al pueblo, unos chocolates con churros, unas cervezas, unos cuantos apaños a este mundo que está tan jodido y a casa.
El domingo, aparte de votar, pasear y comprar por el Mercadillo de mi barrio, salimos Beatriz y yo a correr por Valdelatas, unos siete kilómetros y medio, muy buenas sensaciones la marcha del sábado no ha dejado casi secuelas en mi cuerpo. Salvo un suave pinchazo en un glúteo y algún que otro rasponazo en piernas y brazos.
El próximo fin de semana tenemos los 100 kilómetros en 24 horas...
Un saludo.