sábado, 1 de mayo de 2010

El Mapoma 2010 (2ª parte)

Para la segunda parte de mi visión del Mapoma 2010 creo necesario resumiros mi relación con esta prueba tan emblemática del atletismo. Así de paso hago memoria y recuerdo cuántos he corrido, que nunca me acuerdo...

Mis devaneos con el Maratón
Empecé a correr en el 2003 y allí afronté mi primer Maratón el Mapoma 2003, desde entonces el listado de Maratones corridos es el que sigue:
2003 Maratón de Madrid.
2005 Maratón de Amsterdam.
2006 Maratón de Madrid.
2008 Maratón de Madrid.
2009 Maratón de Sevilla.
2009 Maratón nocturno de Bilbao.

Hacen seis si no me equivoco al contarlos, pero antes, durante y después de éstos ha habido otros intentos:
2005 Maratón de Sevilla, media Maratón.
2005 Maratón de Madrid, media Maratón.
2007 Maratón de Bezana, Santander 32 kilómetros.
2010 Maratón de Madrid, 25 kilómetros.

La relación que mantenemos es bastante tortuosa, reconozco que se me atraganta siempre por unas causas o por otras no le tengo cogida la medida. Si a eso le unimos mi poca "profesionalidad" en los entrenamientos previos tengo ni más ni menos que lo que merezco.

Planteamiento de la edición de 2010
Después del Maratón de Bilbao me había prometido no volver a sufrir más de la cuenta en un Maratón, digo "más de la cuenta" pues no quiero engañar a nadie, en un Maratón hay que sufrir y saber gestionar ese sufrimiento. Gestionarlo es lo más difícil sin duda.
Con esta premisa llegué al Mapoma sin haber entrenado apenas y poco motivado, a pesar de que Pablo venía a correrlo, que Jaime iba a afrontar algo más de veinte años después su segundo maratón... A pesar de todo eso mis ganas de correr el mismo domingo eran casi nulas. En un principio mi idea era comprobar si los ritmos de Pablo y Jaime se acoplaban y podían ir juntos. En teoría en la Media mi hermano iba a unirse para hacernos de "liebre". En ese punto yo decidiría si hacerme a un lado o seguir a otro ritmo, claro esto último no se lo había contado a ninguno de los "protagonistas" para no modificar sus planes.
Entre medias de la carrera íbamos a contar con la ayuda de Beatriz que nos iba a hacer de apoyo técnico y moral en varios puntos del recorrido, la calle Fuencarral, Príncipe Pío y Lago, eran los elegidos. Yo le había comentado que si por cualquier causa no pudiera pasarme por alguno de los puntos en el horario previsto le llamaría para que siguiera con el plan.

De cómo salieron las cosas
Lo primero que salió mal fue que mi hermano por motivos profesionales no nos podía hacer de liebre... Lo segundo que salió así de aquella manera fue que los ritmos de Jaime y Pablo eran distintos y a los pocos kilómetros de empezar Jaime nos fue dejando atrás. Con todo fui con Pablo consumiendo pasos a ritmo de seis minutos el kilómetro dentro de las expectativas de llegar en cuatro horas quince minutos a la meta. Pasada la media Maratón le comuniqué que yo iba a bajar el ritmo, le costó dejarme "es más difícil dejarte que a una novia" le gritaba antes de entrar en el Parque del Oeste. En el Paseo de Valladolid vi una cabina de teléfono y marqué el número de Beatriz para decirle que no me esperara en Príncipe Pío y que nos veríamos en Lago para animar al resto. Fue en ese momento cuando vi a Tecolinha y Pedrín, pero esa historia ya la contaremos como se merece. Ese último kilómetro lo corrí más rápido que los anteriores y nos encontramos en la estación de Lago saliendo del mismo tren.

Siguiendo el Maratón en la Casa de Campo
En Lago nos encontramos con Ángeles y familia que se volvían a Retiro para ver llegar a Saturnino a meta, por los pelos no pudimos verle. Nos intentamos poner en un buen sitio para ver a tod@s los amigos que pudiéramos. Así pasó Pablo al que grité "Vamos Pablo caótico", le acompañaba Josemi que estaba allí animando. Luego se nos unió para seguir animando, pasó Jaime y Beatriz le dio una naranja, luego Pablo que se llevó su galleta para seguir adelante, vi a Pinilla que corría su primer maratón, también a Juan Carlos que iba sufriendo de lo lindo, esperamos un poco para ver a Tecolinha y Pedrín pero nos tuvimos que ir sin verla para no perdernos la entrada de Jaime y Pablo.

Llegada a meta de los colosos del Mapoma
Me he permitido la licencia de usar el término "colosos" para referirme a tod@s los que finalizaron el Mapoma, la idea me vino al leer la entrada de Saturnino, Mapoma es un ente colosal pero los verdaderos "colosos" sois los que lo corréis amigo mío. En el Retiro l@s corredores iban llegando bajo un sol de justicia, algunas caras mostraban alegría, otras sufrimiento hasta el final. Hay que reconocer que la llegada al Retiro es impresionante con la gente animando a los lados.
Llegó Jaime con la cara desencajada pero feliz de terminar su segundo Maratón, en cuatro horas doce minutos y cuatro segundos. Luego Pablo que siempre termina con mejor cara que con la que empieza, es increíble, en cuatro horas catorce minutos y treinta y ocho segundos.
Una vez que ya habían terminado nuestros compañeros del nunca, nos dirigimos a la zona en la que habíamos quedado, nos encontramos con Sonia y Jesús, que nos contaron que Jaime había llegado ayudando a un corredor que llegaba perjudicado. Nos reunimos con Saturnino, Ángel, Jaime, Pablo y Jorge, radiantes por haber vencido a Madrid y su clima. Luego llegó Juan Carlos que estaba muy jodido. Me encontré de nuevo con Pinilla y su primer Maratón a cuestas, felicidades. Hubo alguna foto de ese encuentro, en cuanto la tenga en mi poder la pondré aquí.
En definitiva un día de fiesta para los corredores en Madrid, cerrando al tráfico cuarenta y dos kilómetros, algo que sigue siendo increíble en una ciudad como ésta.
Un saludo.

8 comentarios:

More dijo...

Muy buena descripcion de la carrera Abe,la verdad es que dan ganas de estar alli,en los tiempos que relatas de 4:13 a 4:15 llegaron tambien dos grandes amigas mias que se coronaron tambien por 1ª vez como maratonianas,eran de mi club Extenuacion,otras dos colosos que desafiaron al Mapoma.

Un saludo.

Saturnino dijo...

Amigo colosos serán los que la acaban, pero no lo son menos los que lo intentan; me alegro de que no llegarás a verme en Lago, porque en mi estado hubiese sido un mazazo moral importante, me gustan que los míos logren sus metas.
Bueno en poco y nada estamos otra vez metidos en harina.
Un abrazo.

A de la Mata. dijo...

Abe: No pasa nada. Cuando no sale, se piensa en otras cosas y a preparar la siguiente embestida. Sufir de balde, no merece la pena, te lo aseguro. Cuidate y te mando algo de fuerza. Un abrazo. A de la Mata

EFESOR dijo...

Yo siempre digo que llego cuarto cuando termino una carrera, ya que la gente siempre pregunta y es un coñazo decir el cuatro mil nosecuantos, todos llegamos cuartos.

Menudo coloso os habéis metido por pecho y espalda, adelante!

Tecolinha dijo...

Me parece muy inteligente y sano por tu parte tomarte las carreras así, la verdad. Y si adem´ñas te pones a animar, apoyar t "cronicar" como lo haces, ¿pa´qué queremos más?
Besos.
(lo de la cabina ya te contesté en mi blog: onírico, crack)

Tecolinha dijo...

Perdón, corrijo:

Me parece muy inteligente y sano por tu parte tomarte las carreras así, la verdad. Y si además te pones a animar, apoyar y "cronicar" como lo haces, ¿pa´qué queremos más?

(lo demás queda igual)

Santi Palillo dijo...

Abe sin duda hiciste bien, si no se está 100% preparado o no es el día lo más prudente e inteligente es dejarlo, seguir y arriesgarte a cualquier cosa no merece la pena.

Con tiempo te preparas mejor para la próxima y ya está.

Enhorabuena, oye que 25 kilómetros son 25 kilómetros, quién los pillara en este momento.

Voy a seguir leyendo que me lo estoy pasando muy bien.

Beatriz dijo...

Como bien dicen por aquí, intentarlo también tiene un gran mérito. Cuando no se puede, mejor dejarlo estar. Así te queda el gusanillo para la siguiente intentona.
Además, a mí me vino bien tu abandono. Animar con alguien es mucho más entretenido.
Besos.

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